domingo, 29 de agosto de 2010

"Operaciòn Contacto"

          
"La Luz no se puede esconder y el fuego tiene que quemar. Si Jesùs es nuestra Luz, iluminamos. Si el Espìritu Santo vive en nosotros, ese fuego es contagioso" Esta Iluminaciòn, este Fuego de Jesùs son tan esenciales e imprescindibles ¡no pueden faltar en todo bautizado! que, por haber recibido el don de la fe, ha de iluminar a todos, compartiendo ese fuego con todos.

Asì lo ha predicado la Iglesia y asì lo han entendido siempre todos los que aman de verdad a Jesùs. La "Operaciòn Contacto" es una manera, sencilla, pràctica y eficaz, que promueve la comunidad catòlica " Comuniòn y Evangelizaciòn ", en la diòcesis del Callao ( Perù ), para hacer tomar conciencia a los bautizados del tesoro de su Fe, de su compromiso evangelizador. Es una experiencia pastoral que iniciò su obispo Mons. Miguel Irizar. Esta iglesia local està entusiasmada, feliz, agradecida a Dios porque, aunque esa iniciativa lleva pocos años, ha dado muy buenos resultados: los bautizados descubren el tesoro de su fe y comprenden que es necesario compartir ese Don. ¿ En què consiste esta dinàmica pastoral ?

Durante varios dìas, viven un retiro espiritual. Todo lo que se ora y se enseña està dirigido a facilitar que todos tengan un encuentro personal con Jesùs. Luego, en varias jornadas, se les imparte una preparaciòn ( bìblica-eclesial ) en la Escuela de Formaciòn Misionera. Todo ello, en un ambiente familiar y gozoso. Ellos lo llaman " La Fiesta " ¡ No podìa ser de otra manera !

Han sido 500 misioneros que, con el gozo y poder del Espìritu Santo, sintièndose Iglesia viva, han salido a evangelizar las zonas màs necesitadas de la diòcesis. Todos ellos iban felices y animosos, por la dicha y el privilegio de compartir lo màs grande y valioso de todo : su Fe, convencidos de que Jesùs nunca se deja ganar en generosidad y ellos lo van a experimentar personalmente recibiendo inmensamente màs de lo que ellos puedan dar. Recordemos siempre y nunca nos olvidemos de que,en todo el mundo, el Espìritu Santo inicia y promueve dinàmicas similares a èsta. El mandato de Jesùs : " Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia " sigue vigente, hoy màs urgente y apremiante que nunca.
Por esa razòn, nos hemos de dejar guiar por el Espìritu Santo y movidos por El, todas y cada una de las parroquias, grupos, familias... cada uno de nosotros, hemos de activar nuestra creatividad para ser màs y mejores discìpulos de Jesùs, evangelizadores,convencidos y convincentes. Podemos estar seguros de que lograremos muchos y muy buenos frutos ¿Hay alguna tarea màs grandiosa y beneficiosa que anunciar a Jesùs, trabajar para que todos se aprovechen de El y disfruten, ahora y por toda la eternidad, de su Amor ?

viernes, 13 de agosto de 2010

UN GRITO DE 4.OOO MILLONES DE SERES HUMANOS

Un domingo, en una ciudad importante del paìs, al finalizar la Eucaristìa, se me acercò una mujer de unos 40 años de edad, quien, con toda sinceridad, me confesò su asombro por haber escuchado ¡ por primera vez ! que" todavìa hay 4.000 millones de seres humanos que no conocen al Dios, vivo y verdadero, ni a su Hijo muy amado, Jesucristo"

Este grito de auxilio nos tendrìa que martillar el corazòn a todos y cada uno de los bautizados. Este grito desgarrador de esa multitud de hombres y mujeres, hermanos nuestros, es una llamada tan apremiante a todos, desde el Papa de Roma hasta el ùltimo niño que acaba de celebrar su Primera Comuniòn que nos tendrìa que sacudir de tal manera que no nos deberìa permitir dormir en la rutina y el conformismo, sino estimularnos a valorar cada dìa màs el tesoro de nuestra fe, promoviendo nuestra conciencia de que somos llamados y enviados a evangelizar, " para que todos conozcan la Verdad y sean salvados por Jesùs "

Bueno, muy bueno y siempre provechoso para todos recordar, profundizar y vivir lo que somos: presencia y prolongaciòn de Jesùs, allì donde vivimos y trabajamos, empeñados en cumplir la misiòn que, personalmente, nos confiò Jesùs el dìa-acontecimiento de nuestro Bautismo.

El don de la Fe es misiòn que se nos confìa, compromiso de ser "los brazos, la voz y los pies de Jesùs" ya que El quiere necesitar de cada uno de nosotros paracontinuar y perfeccionar la Obra màs grande y transcendental de todas: que "todos conozcan al Dios verdadero y al que El ha enviado: Jesucristo "

La cifra de 4.000 millones de personas que- todavìa -no conocen el Camino, la Verdad y la Vida: a Jesucristo, es una situaciòn, grave y desafiante, que nos afecta a todos los bautizados, a todos sin excepciòn, recordàndonos sin cesar, de dìa y de noche, que somos "responsables de la salvaciòn de la humanidad, misiòn personal e intrasferible que Jesus nos ha confiado personalmente, desde el dìa de nuestro Bautismo" misiòn que hemos de tomar muy en serio, cada uno segùn su estado y segùn sus posibilidades.

Nuestro aporte personal para hacer posible la evangelizaciòn de esa multitud de personas, por las que Jesùs ha dado su vida y ha derramado su sangre es tan importante como necesario. Esos millones de hermanos nuestros tienen derecho a beneficiarse de lo que Jesùs ha realizado para beneficio y salvaciòn de todos. Y nosotros derecho a crecer espiritualmente, a gozar con ellos de las maravillas que Dios hace en ellos y por medio de ellos, para santificaciòn de todos. ¡Ah, si vièramos, aunque fuera de lejos e imperfectamente, lo que esto significa: las muchìsimas e increibles gracias y beneficios que ellos y nosotros recibirìamos si ellos fueran evangelizados, todos los esfuerzos, todos los sacrificios nos parecerìan insignificantes y desprecia bles.Hay personas que piensan que esos 4.000 millones de hombres y mujeres " se pueden salvar en su propia religiòn, siguiendo su propia conciencia "y llegan incluso a afirmar que no hay necesidad de inquietarles o imponerles otra religiòn, sin advertir que esa su forma de pensar no sòlo no està de acuerdo con lo que piensa y quiere Dios, sino que esconde una mentalidad còmoda y despreocupada.

Los que asì piensan olvidan lo que Jesùs mandò a su iglesia, a todos y cada uno de los bautizados: "Vayan por todo el mundo y prediquen a todos la Buena noticia de la salvaciòn", sin acordarse de que ese mandato la Iglesia lo ha tomado muy a pecho y ha practicado durante 2.000 años.

El Papa Pablo VI, queriendo salir al paso de esta mentalidad, dijo unas palabras, muy claras y muy serias : "Los pueblos y naciones que todavìa no conocen a Jesùs ni su plan de salvaciòn, pueden salvarse por caminos que Dios tiene y nosotros no conocemos, pero ¿podremos salvarnos nosotros si no nos preocupamos de vivir nuestra Fe y anunciar a Jesùs, queriendo que todos le conozcan y le amen?

Oigamos todos ese grito: son cuatro millones de voces. Hagamos algo. Todos podemos hacer inmensamente màs de lo que imaginamos. Vivamos cada dìa màs unidos a Jesùs. Intensifiquemos nuestra oraciòn. Ofrezcàmonos, cada dìa, con Jesùs, a Dios-Padre, en uniòn con el Espìritu Santo, por la salvaciòn de todos, empezando por los que viven con nosotros o a nuestro lado.
Recordemos, con emociòn y gozo, que Jesùs nos valora y nos necesita: a todos, a cada uno. No podemos defraudarle.-

lunes, 26 de julio de 2010

¡¡¡ TAMBIEN USTEDES SON YO !!!

Esta frase, impactante tan profunda como hermosa, se la pone San Agustín en la boca de Jesùs. ¿Exageraciòn? ¿Una expresiòn poètica? ¿Una forma de hablar? Nada de eso. San Agustìn, enamorado de Cristo y especialista en el estudio de la Biblia, sabìa muy bien lo que decìa y por què lo predicaba.
Jesùs nos ama con todo su amor. Ha sido ese su amor el que ha hecho posible el milagro màs asombroso e increible: que El y nosotros seamos ¡ un solo y ùnico Cristo!
Entre Jesùs ( la Cabeza ) y nosotros ( su Cuerpo ) hay una distancia infinita, ya que El es verdadero Dios y nosotros somos creaturas suyas.
Quizà el que màs ha profundizado en este misterio, revelado por el Espìritu Santo, ha sido San Agustìn.
Si este especialista en santidad, en el estudio de la Biblia, ha sido capaz de hacer una afirmaciòn tan " atrevida " lo ha hecho muy conscientemente, impulsado por el Espìritu Santo.
Estaba tan firmemente convencido de que esta verdad venìa de Dios y estaba claramente revelada por la Biblia, que la vivìa apasionadamente y predicaba en sus sermones, difundièndola en sus libros.
Esta afirmaciòn "¡Tambièn ustedes son YO!" Jesùs la hace suya, con todo el amor y emociòn de su Corazòn.
Podemos constatarlo en varias frases de Jesùs: "Yo soy la vid. Ustedes son los sarmientos" ( Jn 15.5). En vìsperas de su pasiòn, antes de entregar su vida por nosotros, Jesùs, rebosante de amor por todos y cada uno de nosotros, afirma y declara: " Ruego para que sean uno, como tù, Padre y yo, somos uno " (Jn 17,23 ) " Y por ellos, Yo me santifico a mi mismo"(Jn17,19
Lo que se trata es de vivir esta ìntima y misteriosa comuniòn entre Jesùs y nosotros. Es asì como el Espìritu Santo nos hace experimentar y disfrutar nuestra categorìa divina màs increible : que Jesùs y nosotros formamos el Cristo total.
Desde nuestro bautismo somos injertados en Jesùs, formamos parte de El, viviendo con El una misma vida divina. Y si Jesùs afirma, con todo su amor, que tambièn nosotros somos El, cada uno de los bautizados - movidos por el Espìritu Santo - tambièn nos hemos de gozar de ser todos suyos, viviendo cada vez màs unidos a Quien se ha querido unir ¡para siempre! con cada uno de nosotros.
Si vivièramos este misterio, podemos tener la completa seguridad de que serìamos muy santos, personas tan admirables que nos convertirìamos en magnificos instrumentos de las maravillas de Dios. Muchos, al ver y admirar nuestra categorìa divina, se abrirìan al Amor de Jesùs y se entregarìan a El, multiplicàndose el nùmero de los que evangelizarìan, con el poder y la fuerza de Dios.-

CRISTO REDENTOR ¡ LA IMAGEN MAS ELOCUENTE !

CRISTO REDENTOR es un monumento impresionante, tan gigantesco que todos cuantos lo ven de cerca quedan impresionados, emocionados. Quien lo mira queda sobrecogido por su majestuosidad y grandeza. ¿De què monumento estamos hablando? Del Cristo Redentor que se halla situado en el Cerro del Corcovado, en Brasil. La altura de esta imagen es de 38 metros. Su ubicaciòn estratègica, a 709 metros en el Parque de Tijuca, permite que todos lo vean. Esta imagen domina todo el inmenso panorama. Cristo erguido, de pie, como Señor y dueño de todo que es, envuelve a todos con su mirada de amor y misericordia, invitando a todos a que nos dejemos atraer por El y vivamos cada dìa màs dentro de su Corazòn.

CRISTO, por ser Dios, es hermoso. El monumento es realmente una obra admirable de arquitectura. Pero, lo mejor, lo màs expresivo son sus brazos, abiertos de par en par, queriendo, deseando - ardiente, apasionadamente - abrazar a todos, para estrecharnos contra su corazòn.
Por su elevada situaciòn està por encima de todos, mirando a todos y, aunque su boca no habla, toda la persona de Jesùs es una invitaciòn, amorosa, apremiante para que todos, todos sin excepciòn, vayamos a El, ya que su Felicidad es amarnos. Nos dice y repite sin cesar : "¡Vengan, vengan a Mi. Quiero ser suyo, todo suyo. Aprovechense de Mi al màximo, disfruten todo lo màs que puedan de mi amor. Soy Dios-Amor, su Redentor "!
Esta imagen de Cristo tiene una altura gigantesca, pero, al mismo tiempo es presencia cercana y familiar. Nos recuerda, de dìa y de noche, cuando somos fervorosos y cuando estamos distraidos, que vivimos bajo su sombra y El siempre nos mira con cariño, envolvièndonos con su Amor y Misericordia.
Este Cristo Redentor, monumento y emblema de Brasil, es visitado, cada año, por dos millones de personas. Y aunque la inmensa mayorìa de nosotros no podamos presenciarlo, contemplarlo personalmente, podemos verlo, verdadera y provechosamente, con el corazòn: con el Amor y la Fe.
¡Què felicidad tan grande, qué privilegio tan increible que podamos aprovecharnos de Cristo, vivo y resucitado, cada dìa, todos los dìas, ¿còmo? viviendo con El la vida divina, como El para amar y servir a todos!
CRISTO REDENTOR quiere que todos: los cercanos y los lejanos, los que le conocemos y los que todavìa no tienen el tesoro de la Fe, nos convenzamos de que El nos ama con todo su amor, como sòlo Dios sabe y puede amarnos. El, por ser DIOS, està no sólo en el centro del mundo, sino que quiere ser el centro y el corazòn de todos. Nos ama verdadera y apasionadamente.Por eso, todo su afàn es que todos vivamos centrados en el El, para que asi tengamos vida y vida en abundancia: la vida que dura para siempre.-

jueves, 8 de julio de 2010

DIOS-TRINIDAD CUENTA CON NOSOTROS

" Hace unos años - declarò Mons. Fulton Sheen - yo viajaba en un aviòn de Nueva York a Boston. Junto a mi se sentò una señorita joven. Advertì que era de extraordinaria belleza.

¡Dios no me ha privado todavìa del sentido de la vista! Le dije a ella : Señorita, usted es muy bella. Serìa estupendo que emplease su belleza en dar a conocer la Belleza de Dios, a quienes no lo conocen. Pasaron unos años y Dios dispuso que nos volvièramos a encontrar. Fue entonces cuando la muchacha me recordò : Aquellas palabras que usted me dijo me llegaron muy adentro y me hicieron pensar. Tiene que ser maravilloso entregarse a Dios para que otros le conozcan. Por eso, me decidì a entregarme a Dios para lo que El quiera de mi. Tras unas reuniones, ella se consagrò a Dios como misionera.Vive feliz sirviendo a los leprosos en Vietnam "

Esta anècdota, simple y simpàtica, es tan hermosa como elocuente, ya que al mismo tiempo que provoca una sonrisa cuando la leemos, nos ofrece un mensaje, una enseñanza muy pràctica.
Podemos preguntarnos : ¿ Què quiso decirnos este obispo al compartir - con cada uno de nosotros - esa experiencia personal que el viviò en un aviòn ?
Ustedes viven muchos encuentros, muchas situaciones momentos de gracia ¡màs de las que puedan imaginar! que las han de considerar oportunidades que Papà-Dios les concede para tocar el corazòn de las personas en orden a compartir nuestra Fe. Es el Espìritu Santo el que prepara el terreno, el que nos impulsa a vivir receptivos a sus inspiraciones, a mantenernos unidos a El, como instrumentos suyos. El quiere quiere que nos aficionemos a vivir bajo su guia, abiertos y disponibles para lo que El quiera hacer en nosotros y por medio nuestro.
Esta es la clave para ver el poder del Amor de Dios, còmo toca y cambia los corazones. Si vivimos en familiaridad, amorosa y gozosa con el Espìritu Santo, no sòlo aprovecharemos las ocasiones para que El haga cosas hermosas en nosotros y por medio nuestro en el pròjimo, sino que nos gozaremos de sabernos instrumentos suyos,facilitadores de sus planes de amor y salvaciòn.
Quizà no sean encuentros espectaculares o llamativos, pero lo que nos parecìa una actividad, aparentemente insignificante o de poco relieve, serà -para dmiraciòn y crecimiento nuestro- una realidad muy hermosa y fecunda, que nos impulsarà a exclamar : ¡Bendita sea por siempre la Santìsima Trinidad que nos ama de tal manera que quiere contar con nuestra pequeña buena voluntad para realizar sus planes de amor y salvaciòn, en personas que viven a nuestro lado o lejos de nosotros !

lunes, 28 de junio de 2010

SOMOS CIUDADANOS - GUIAS DEL CIELO

El famoso obispo de la televisiòn norteamericana, Mons. Fulton Sheen, fue invitado a dar una conferencia en una ciudad. Dicha conferencia se realizarìa en el salòn del concejo municipal. Como el obispo no conocìa el lugar exacto de ese auditorio, aprovechando que pasaba uno niño, quiso valerse de èl para orientarse. El muchachito, admirado de que todo un obispo se dirigiera a èl, con ese encanto y sinceridad que caracterizan a los niños, se animò a preguntar el motivo para ir alli : ¿Se puede saber què es lo que usted va a hacer allì ? El prelado, sorprendido por la curiosidad y viveza del niño, le dijo muy sonriente: " Voy a hablar sobre el Cielo y còmo llegar hasta allì " Le faltò tiempo al muchachito para exclamar: " ¡Eso sì que està bueno! Usted sabe còmo ir al Cielo y no sabe còmo llegar al consejo municipal "
Esta anècdota de la vida de Mons. Fulton Sheen, tan sencilla como humorìstica, nos puede servir para que todos recordemos dos facetas, inseparables, de nuestra vida cristiana. Somos ciudadanos del Cielo y hemos de ser guìas, elocuentes y convincentes, de esa Meta final, razòn por la que somos cristianos.
Hemos nacido para el Cielo y nuestra misiòn es anunciar a Jesùs, sobre todo, con nuestra forma de vivir, para que todos puedan conocer el Camino para llegar a la felicidad sin fin: el Cielo.
Los santos han sido y seguiràn siendo nuestro ejemplo. Ellos vivìan con los pies muy firmes en el suelo, pero con el corazòn siempre fijo en el Cielo. Ese era el secreto de su vida. Su afàn de amar, servir, ayudar a todos era el programa de su existencia en este mundo. Si se desvivìan por el bien y el progreso de la gente, era porque ellos pensaban en el Cielo. Todos los sudores y sacrificios que implicaba acometer obras grandes y admirables por la humanidad, los asumìan hasta con buen humor porque -dìa tras dìa- se sabìan ciudadanos del Cielo, y las gratificaciones de esa su entrega y dedicaciòn las consideraban un  "anticipo del cielo"
Somos peregrinos por este mundo temporal, pero nuestro destino final es una eternidad dichosa " que ni el ojo viò, ni el oido oyò ni mente humana jamàs podrà imaginar, que Dios prepara para todos los que le aman "
Cuanto màs valoramos a Jesùs y creemos en su promesa de que gozaremos con El en el Cielo, tanto màs crece nuestra conciencia de que hemos de ser guìas para que todos puedan llegar al Cielo.
No hace falta decir que somos guìas, excelentes guìas, no tanto por nuestra forma de hablar o manejar la Biblia sino por nuestra manera de vivir.
Es verdad que los seres humanos suelen olvidarse de lo eterno y el Cielo les parece lejano, por eso, cada uno de nosotros nos hemos de empeñar en poner alma, corazòn y vida en Jesùs, en valorar cada dìa màs y màs el Cielo, trabajando por el bien de todos, para que nuestro testimonio personal provoque que todos se interroguen el por què vivimos como vivimos y se despierte en todos el deseo, el anhelo del Cielo.
Empecemos por nosotros. Tomemos cada dìa mayor conciencia de nuestra Patria celestial y eterna. Hagamos programa de nuestra vida de cada dìa el Cielo: amando, alegrando la vida de cuantos màs podamos, buscando que todos conozcan a Jesùs y le amen. Seamos ciudadanos del Cielo, siendo guìas entusiastas de ese destino glorioso, para que todos construyamos con Jesùs un mundo nuevo y gocemos todos juntos de esa Felicidad que Jesùs nos ha conseguido con su muerte y resurrecciòn

miércoles, 23 de junio de 2010

Fulton Sheen, su felicidad, haber sido: SACERDOTE-MISIONERO

Permitanme que les haga una confidencia personal: desde mis años de seminario sentì una gran admiracion por Monseñor Fulton Sheen. Me gustaba leer sus libros: " La vida merece vivirse " (libros que difundìan las conferencias que trasmitìa, cada semana, por TV y que llegaban a tener hasta treinta millones de televidentes ) Su sencillez y simpatìa, su sòlida formaciòn pero, sobre todo, su profunda espiritualidad y espìritu misionero influyeron y marcaron mi vida, de manera que el afecto y admiraciòn que sentìa por èl fueron creciendo con los años.
Me emocionè y se me aguaron los ojos cuando leì dos informaciones sobre su vida, que no conocìa: una, que la Congregaciòn de los Santos habìa iniciado su proceso de canonizaciòn. Otra, que el Papa Juan Pablo II, en su visita a los Estados Unidos, lo abrazò en la catedral de San Patricio, en Nueva York, dicièndole pùblica y emocionadamente : " Has escrito y hablado bien de Nuestro Señor Jesucristo. Eres un hijo fiel de la iglesia "

Un elogio, breve pero muy hermoso y elocuente.
Pero, màs de uno podrà preguntarse : ¿ Quièn fue Mons. Fulton Sheen ?
Buena pregunta que bien merece una respuesta. Naciò en la ciudad de El Paso, en Ilinois, en Estados Unidos, en el año 1.885. Fue ordenado de sacerdote en 1.919. Fue un gran predicador y cualificado maestro de la fe catòlica. Durante 22 años difundiò por la televisiòn ( esta tècnica estaba en sus comienzos ) su famoso programa: " La Hora Catòlica ". Con su simpatìa y su experiencia personal de Dios, supo ganarse el corazòn y atenciòn de sus televidentes, quienes le seguìan con una atenciòn realmente impresionante.
Durante toda su vida se distinguiò por su profunda espiritualidad eucaristica ( cada dìa dedicaba una hora a Jesùs, al Santìsimo sacramento. Era una promesa que èl mismo habìa hecho, desde su ordenaciòn sacerdotal y que cumpliò hasta que falleciò ). Tambièn por su amor, filial y entrañable, a la santìsima Virgen Marìa, ademàs de un gran espìritu misionero, que èl cultivaba con es pecial esmero.
Todo ello fue la clave de su fecundidad sacerdotal. Muchos hombres y mujeres, incluso ateos, se entregaron a Jesùs, gracias a su fervor y celo sacerdotal.
Por su muy ìntima comuniòn con Jesus, por su amor apasionado por la Iglesia, por su empeño en ganar a todos para Cristo, la Iglesia le nombrò director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Estados Unidos, servicio eclesial en el que èl dejò profunda huella, promoviendo una intensa y admirable animaciòn misionera.
La fama, los premios, las condecoraciones que èl consiguiò dàndose a todos, trabajando con amor y de forma desinteresada, los valoraba como algo muy secundario y de poca importancia.
Su mayor felicidad fue siempre ser sacerdote-misionero, entregado por completo al servicio de Jesùs y de su Iglesia, buscando siempre el bien y la salvaciòn de su hermanos, los hombres.