viernes, 28 de mayo de 2010

EL ESPIRITU SANTO SIGUE HACIENDO MARAVILLAS

Basta un poquito de atenciòn para advertir que el Espìritu Santo està hoy màs activo que nunca. En todo el Cuerpo de Cristo, en hombres y mujeres, de toda naciòn, edad y condiciòn, està realizando continuas y admirables maravillas. Unas son ìntimas, otras, màs vistosas, pero todas son increibles,asombrosas, obras de su Amor. Entre las que màs nos impresionan, humanamente hablando, podemos mencionar las que està realizando en Tom Peterson, catòlico de Estados Unidos de Amèrica. Multitud de personas estàn tocadas por el Espìritu Santo y muchas de ellas transformadas por el poder de su Amor.
Tom - lo declara pùblicamente - era catòlico, pero " a su manera". Acudìa a la Iglesia, pero su fe era muy deficiente. No vìvìa el Amor de Jesùs ni tampoco se afanaba por compartir su fe con los demàs. Cuenta èl mismo que tuvo dos sueños. En uno, veìa còmo asfixiaban a un recièn nacido. En otro, còmo promocionaban anuncios.
Dios se valiò de estos sueños para cambiar el corazòn y la vida de Tom, quien se sintiò llamado a " ponerse a la orden " del Espìritu Santo.
Utilizando los medios de comunicaciòn social, emprendiò una campaña de acercamiento a : ateos, ex-catòlicos y catòlicos no practicantes.
El mensaje de todas sus campañas era muy claro y directo: ¡Catòlicos, regresen a casa!
La efectividad de dicha campaña, en sus resultados, externamente visibles, es realmente admirable: doscientas mil personas han decidido volver a Jesùs, reintegràndose a la Iglesia Catòlica.Un millòn de personas han conocido la campaña, han recibido el mensaje, en ochenta paìses.
Tom Peterson està experimentando en su vida, en la campaña de acercamiento-evangelizaciòn a los "alejados", la presencia del Espìritu Santo, la fuerza poderosa de su Amor. Dìa a dìa, aumenta el nùmero de los que se benefician de esa novedosa campaña de evangelizaciòn, y como era de esperar han surgido nuevos retos y oportunidades, involucrando a màs integrantes y colaboradores.
Esta actuaciòn, especial y llamativa del Espìritu Santo, en Tom y, a travès de èl, en muchos hombres y mujeres, nos ha de tocar el corazòn a cada uno de nosotros, de manera que nos recuerde y nos ayude a tomar mayor conciencia de una realidad muy hermosa y estimulante : todos y cada uno de los bautizados somos instrumentos muy valiosos para el Espìritu Santo. El quiere necesitar de nuestra pequeña buena voluntad para hacer en nosotros y por medio nuestro cosas muy hermosas, su Obra de Amor y Salvaciòn.
Sòlo falta que nos ofrezcamos a El, que nos pongamos a su disposiciòn, para que su Amor siga haciendo maravillas en nosotros y por medio nuestro en muchas personas.
El Espìritu Santo es el primero, el màs entusiasta partidario de activar todo el poder de su Amor en cada uno de nosotros, de hacer presente a Jesùs en nosotros y por medio nuestro alcanzar a cada vez mayor nùmero de personas. Se trata de que lo experimentemos, cada uno de nosotros. Si nos animamos a ponernos a su disposiciòn, quedaremos admirados, alegràndonos de ser sus instrumentos. Muchas personas seràn transformadas, por lo que bendeciràn y daràn gracias a Dios por causa nuestra.

lunes, 17 de mayo de 2010

UN CORAZON TAN GRANDE COMO EL MUNDO

Leì, en una ocasiòn, que un sacerdote celebraba la Eucaristìa en un altar cubierto con un mantel en el que aparecìa un globo terràqueo, muy vistoso, con un corazòn muy grande. Cuando alguien le preguntaba el por què de ese globo con el dibujo del corazòn, respondìa muy gozoso: " Soy sacerdote de todos y para todos. Necesito vivir la Eucaristìa recordando siempre que mi corazòn tiene que ser tan grande como el mundo "

Este sacerdote decìa una gran verdad. Vivìa lo que la Iglesia proclama y enseña. El testimonio de este sacerdote nos recuerda a todos los bautizados que, por formar parte de Jesùs, por ser miembros de la Iglesia que El fundò, nuestro corazòn ha de ser tan grande como el mundo.
No se trata, claro està, de que pretendamos que nuestro corazòn tenga el volumen, la extensiòn del globo terràqueo. Esa interpretaciòn serìa descabellada e imposible.
Nuestra fe es catòlica y, como tal, necesita abrirse, proyectarse hasta los confines de la tierra.
Nuestro corazòn catòlico ha de latir con el Amor de Cristo, sincronizado con el de El, queriendo abarcar a todos los hombres, sobre todo, a los que todavìa no le conocen ni le aman.
Nos conviene, nos hace mucho bien a todos, recordar siempre que, desde el Dìa-Acontecimiento, de nuestro bautismo, Papà-Dios no sòlo nos hizo nacer como verdaderos hijos suyos, sino que nos diò un corazòn nuevo, un corazòn capaz de amar a todos, dotado, preparado para compartir la Vida, la Luz, la Salvaciòn con todos, con los de cerca y con los de lejos, conocidos y desconocidos.
Si el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, es ministro de Jesùs para todos, cada bautizado ha de vivir consciente de que su vida y su corazòn tienen que ser catòlicos, compartiendo con todos el tesoro de la Fe.
Cada dìa, todos los dìas ¡ continuamente ! el Espìritu Santo nos recuerda y nos pide a cada bautizado, niño, joven, adulto o anciano, vivir nuestra fe en clave misionera, al tiempo que nos llena el corazòn de su Amor, impulsàndonos a : orar, sin cesar, por la salvaciòn de todos; a ofrecer - desde el ini-cio del dìa - nuestro trabajo, nuestras obras y, en especial, todos nuestros sufrimientos; todo ello, unido con el sacrificio de Jesùs en la cruz, asumiendo, haciendo nuestro, el anhelo de la Santìsima Trinidad, el màs sublime e importante de todos, como es el que " todos conozcan al Dios, ùnico y verdadero y a Jesucristo, su Enviado "
Todos los santos, hombres y mujeres, han sido siempre personas " que han conocido el Amor de Dios y han creido en èl " de tal manera que su corazòn latìa en sintonìa con el mundo entero, deseando ardientemente que todos conocieran a Jesùs y se aprovecharan de su Amor y Salvaciòn.
Y aunque sus pies nunca salieran de su paìs o de su convento ( recordemos a Santa Teresita del Niño Jesùs, que nunca saliò de su convento, pero tenìa tal espìritu misionero, que la Iglesia la ha proclamado patrona de las Misiones) su corazòn se abrìa al mundo, queriendo abarcar a todos, deseando contagiar a todos de su Amor y de su Fe.
Nuestra felicidad serà siempre sabernos amados por Papà-Dios, vivir con Jesùs, estar habitados por el Espìritu Santo, agradeciendo continua y gozosamente esta categorìa divina, orando, trabajando - con Jesùs - para que todos, los de cerca y los de lejos, tengan el mismo Tesoro que tenemos nosotros. Es asì, como nuestro corazòn es tan grande como el mundo.-

lunes, 10 de mayo de 2010

MUNDIALISTA NRO 1, SUDAFRICA 2.010

Los niños- todos lo sabemos - son especialistas en saber colarse en los eventos que ellos màs valoran. Son tan sutilmente ingeniosos que, sin necesidad de violentar puertas ni romper candados, no sòlo se introducen al lugar y se convierten en autènticos protagonistas, sino que incluso,se conquistan el afecto y el corazòn de cuantos les ven y les oyen.

Quien lo dude que no tema preguntar a la "niña" santa Teresita, la misionera por excelencia. Ella va a presentarse nada menos que en mundial de futbol de Sudàfrica y allì serà la ¡ mundialista nro 1 ! no en el deporte futbolìstico sino en el campeonato màs glorioso e importante de todos : promover a Jesùs, ganarle muchos corazones, metièndole muchos goles al demonio.

Teresita, la "pequeña flor de Jesùs" acude a Sudàfrica, consciente de que es preciso hacerse presente, participar, allì donde el Espìritu Santo quiere que Jesùs sea màs conocido y amado. Su estadìa, aunque corta en duraciòn ( desde el 27 de Junio al 12 de Julio ) - no nos quepa la menor duda - va a resultar muy productiva y fecunda. Es Jesùs quien la va a aprovechar al màximo.

No va a participar en estadios o campos de futbol, sino en un buen nùmero de celebraciones que le tienen preparadas sus muchos devotos. Allì, en el sur de Africa, al igual que en diversas partes del mundo, " el caminito espiritual " lo siguen no pocos hombres y mujeres, niños y jòvenes. Ellos fueron los que decidieron que el mundial 2.010 era magnìfica oportunidad para traer las reliquias de Santa Teresita, convencidos de que su presencia fomentarìa la evangelizaciòn, el crecimiento espiritual de muchas personas. Los obispos apoyaron decididamente la idea.

Los niños y jòvenes estaban tan ilusionados y felices con " la presencia de Santa Teresita " que compusieron una canciòn-mensaje, con referencia al deporte del balompiè: "Pass ball to life " ( Pasa el balòn a la vida )

Como bien podemos suponer, las grandes cadenas de TV y las asociaciones de prensa de todo el mundo, por estar concentradas en difundir los partidos de fùtbol, deporte de masas, la presencia de Santa Teresita del Niño Jesùs pasarà desapercibida y las càmaras y noticiarios no le brindaràn la màs mìnima atenciòn. ¡ No saben lo que se pierden !

Pero, podemos estar completamente seguros que la "pequeña flor", por ser gigante en Amor y Fe, campeona que supo conquistar todas las medallas del mundial misionero del Cielo, junto con san Francisco Javier, lograrà ser, una vez màs, instrumento de Jesùs, para realizar-tambièn, en Sudàfrica- cosas grandes y hermosas : en muchas personas, familias, grupos, parroquias, sacerdotes y personas consagradas, tal como lo habìa prometido ella, antes de subir al Cielo.

Mientras que en los estadios se veràn goles y jugadas deportivas impresionantes que el pùblico aplaudirà y gozarà, en otro terreno, muchìsimo màs importante y decisivo, en el corazòn de muchos hombres y mujeres, Jesùs demostrarà que està màs vivo y activo que nunca. Con Santa Teresita meterà tantos y tan espectaculares goles que ¡todo el Cielo se levantarà a aplaudir, bendiciendo y alabando a la Santìsima Trinidad !

El màximo perdedor serà, sin duda ninguna, el demonio quien estarà furioso porque -una vez màs- ha sido vencido por una "niñita", mundialista indiscutible en el mundial de Jesùs, 2.010.-

viernes, 7 de mayo de 2010

COMPARTIENDO UNA EXPERIENCIA PERSONAL

Cada vez que veo a los budistas y a los musulmanes en actitud de profunda adoración delante de Dios, llenos de fervor y tremendo respeto, sumergidos por completo en su oración con El, una idea me viene a la mente: si estas personas son tan admirables en la práctica de su religión, sin conocer ¡ todavía ! al Dios, vivo y verdadero ¿qué no harían, hasta dónde no se elevarían, espiritualmente hablando, qué grandes santos no serían, si conocieran y amaran a Jesús?


Este espectáculo, impresionante y digno de ser tomado muy en cuenta, en el que contemplamos a los budistas y musulmanes tan devotos y concentrados en la oración y culto ¡ ellos están buscando a Dios, con sinceridad, con todo su corazón, aun sin conocerle ! no es, ni puede ser, un cuadro humano más, conformándonos con admirarlo para que, al poco tiempo, olvidemos.

Para nosotros, los que creemos en Jesús, es una llamada personal que nos hace el Espíritu Santo, apremiándonos a : valorar - cada día más - el tesoro más fabuloso, el más grande y valioso de todos que Dios nos pueda dar: nuestra Fe cristiana y católica, que nos facilita el que podamos vivir la misma vida de Dios, tener una experiencia personal de El ; a ser personas de oración, profundizando sin cesar en el conocimiento-vivencia de las Tres Divinas Personas, meditando -dia a dia - la Palabra de Dios, frecuentando los sacramentos, creciendo en Amor y sensibilidad hacia nuestro prójimo.

Hemos recibido la Fe para agradecerla continuamente y compartirla " a tiempo y a destiempo " con todos los que más podamos, convencidos de que la Luz y la Salvación que hemos recibido es Vida que es preciso compartir con todos, porque " la merecemos, contagiando a todos de Jesús"

Nos conviene, nos hace inmenso bien a todos los bautizados, tomar cada día mayor conciencia de que si somos los preferidos, los más allegados a Dios, los más priviliegiados, los mimados de Dios-Trinidad, tenemos la exigencia de vivir sumergidos en el Corazón de la Santísima Trinidad, en comunión íntima y sabrosa con cada una de las Tres Divinas Personas, para que de esta forma, siendo hombres y mujeres de Dios, no sólo nos aprovechemos cada día más y más de Dios y disfrutemos intensamente de su Amor sino que lleguemos a ser la presencia y prolongación de Jesús, allí donde viva-mos o trabajemos, anhelando, trabajando para que todos le conozcan y le amen.

No puede ser, ni por imaginación, que nosotros: hijos muy queridos de Dios, miembros de Cristo y templos vivientes del Espíritu Santo, nos quedemos a la zaga, detrás de los budistas y musulmanes, en lo que se refiere al fervor y dedicación personal a Dios.

Si ellos son tan animosos, fervorosos buscadores de Dios ¿ nosotros no hemos de emularlos y superarlos, convencidos de que Amor con Amor se paga, convencidos de que si Dios ha sido tan super-generoso y espléndido con cada uno de nosotros, es para que seamos los más fervorosos y agradecidos de todos, y con nuestro ejemplo ellos lleguen a conocer y amar a Quien todavía buscan, a tientas ?

lunes, 26 de abril de 2010

DIOSITO ¿ EN QUE TE PUEDO AYUDAR ?

Aquel niño, con su ingenuidad y carita inocente, hablaba con Papá-Dios con inmensa confianza y espontaneidad, poniéndose a la orden de Dios, aun sabiendo que era niño y su pequeñez e impotencia eran evidentes.
Su oración era :" Diosito ¿en qué te puedo ayudar ?"

Este niño es todo un maestro. Con su ejemplo, nos recuerda a todos que, aunque Dios es Dios y lo puede todo por si mismo, quiere que le ayudemos. Por eso, nos pide a cada uno, algo muy sencillo y elemental : ¡Nuestra pequeña buena voluntad !
Nadie nos ama ni valora como Papá-Dios. Nos ama y valora hasta el punto de pedirnos, con inmenso cariño y confianza, que le brindemos " nuestra pequeña buena voluntad " La valora tanto que la quiere necesitar para hacer - con nosotros - obras grandes y hermosas.
Desde el momento que abrimos los ojos y estrenamos un nuevo día, Papá-Dios está amorosamente presente a cada uno de nosotros. Nos da un beso con toda su ternura, envolviéndonos con todo su amor, al tiempo que pronuncia nuestro nombre, con todo el gozo y emoción de su Corazón.
Nos mira con inmenso cariño, esperando que le ofrezcamos nuestra pequeña buena voluntad. El la necesita. Y aunque nos parezca poquito, es nuestra mejor colaboración.
Si Papá-DIos acude a nuestro lado, cada día, para manifestarnos el amor personal e inabarcable que El nos tiene ¿No es justo y lógico que cada uno de nosotros nos hemos de gozar de iniciar el día: elevando nuestro corazón a Dios ¡como hijos suyos muy queridos! alabándole con todo nuestro corazón, dándole gracias, sin olvidarnos de ponernos a su orden, diciéndole con sencillez y alegría: "Diosito ¿ En qué te puedo ayudar ?"
Ciertamente que le situación del mundo actual es un panorama poco esperanzador, humanamente hablando. Los retos son tan grandes que parecen los tentáculos de un pulpo, gigantesco e invencible. Sin embargo, el Espíritu Santo, cada día, todos los días ¡continua e ininterrumpidamente! ilumina - con su Luz - la mente de todos y cada uno de los bautizados, llena nuestro corazón de su Amor y nos ruega, personalmente, con suave y firme insistencia, que nos pongamos en marcha, que nos pongamos a la orden de Jesús, ya que somos ¡sus brazos y sus pies! y El necesita - hoy más que nunca - de nuestra pequeña buena voluntad.
¡Cuántas obras y empresas de Dios en favor de los seres humanos se harían realidad - en nuestra vida personal, familia, parroquia, barrio... - si todos, unidos en familiaridad con el Espíritu Santo, tuviéramos un corazón de niño y, cada día, le dijéramos a Dios : "¡ Diosito: ¿en qué te puedo ayudar ?!"

lunes, 19 de abril de 2010

" UNA GRAN LUZ EN LA NOCHE OSCURA "

Un predicador reuniò -en el estadio màs grande la ciudad - varios miles de oyentes. Varias semanas antes del evento se repartieron, por calles y plazas, unos volantes en los que ademàs de la fecha, hora y lugar de la reuniòn, se rogaba a los participantes a aquel encuentro que: trajeran el corazòn, abierto y receptivo, y una caja de fòsforos en el bolsillo.
El hombre de Dios que iba a dirigir aquel encuentro de oraciòn, se habìa puesto de acuerdo con el tècnico responsable de la iluminaciòn para que, cuando èl se lo indicara, apagase todas las luces del estadio; momento que el predicador aprovecharìa para trasmitir, visualmente, su mensaje a todos los reunidos en aquel recinto.
Cuando las luces se apagaron, el predicador rogò a todos los reunidos en el estadio que sacaran su caja de fòsforos y encendieran su lucecita. El esta dio que estaba completamente oscuro, al encender miles de fòsforos se llenò de luz. Un resplandor, grande y admirable, se produjo en todo el estadio. Todos quedaron asombrados y aplaudieron, llenos de alegrìa.
Fue entonces cuando el predicador dijò: "Nuestro mundo està lleno de oscuridad, pero cada bautizado tiene que ser una lucecita de Cristo. Asì, si Jesùs brilla en cada uno de nosotros, la Luz de Dios es màs fuerte que la oscuridad y la noche. ¡ Què misiòn tan necesaria y apasionante !
Hoy, nuestro mundo està lleno de oscuridades y pareciera que estuviera en noche permanente. Nosotros, que somos la presencia y la prolongaciòn de Jesùs, allì donde vivimos y trabajamos, no podemos olvidarnos que Jesùs es la Luz y nosotros hemos de hacerla visible y activa ¿Còmo? Viviendo cada dìa màs unidos a Jesùs, dejando que su Luz ilumine en nuestra vida y por medio nuestro ilumine a cuantos viven o se relacionan con nosotros.
Conocedores de la realidad: hay mucha oscuridad, el poder del pecado pareciera que es incontenible, cada uno de nosotros nos hemos de enamorar de Jesùs, llenarnos de su Luz y pedirle al Espìritu Santo que nos tome como instrumentos suyos, decididos - cada dìa - a ser pequeñas lucecitas que facilitemos que Jesùs ilumine a todos.
Lo nuestro es irradiar la luz de Jesùs, siendo reflectores suyos, iluminando a todos con una vida, sencilla y agradable a Dios, llenos de amor y alegrìa.
Bajo ningùn motivo, podemos permitirnos lamentarnos o quejarnos por la existencia de la oscuridad. Nuestro programa de vida, el que nos pide y recomienda el Espìritu Santo, es el de aferrarnos cada dìa màs a Jesùs, hacer nuestra su Luz y difundirla a todos, sobre todo, con el testimonio personal de fe y de amor.
Recordemos siempre el proverbio chino: " Màs vale encender un fòsforo en la noche que estar renegando de la oscuridad, toda la noche "
Aunque nos parezca pequeña o insignificante nuestra lucecita, Jesùs la va lora y la necesita. Todas las lucecitas, aun siendo pequeñas, reflejando la Luz de Cristo, son tan poderosas que vencen a la oscuridad, por muy grande o negra que sea.

martes, 13 de abril de 2010

¡Que no se pierda ni un solo sufrimiento!

" Señor, te ruego una sola cosa: que no se pierda ni un solo sufrimiento de los enfermos de este hospital, de todos los centros de salud del mundo. Toma en tus manos todos los sufrimientos, hazlos tuyos, ùnelos a tu sacrificio en la Cruz. Millones de seres humanos, en todo el mundo, todavìa no te conocen ni te aman" Asì oraba un amigo creyente, cuando pasaba por delante de un hospital, camino a su oficina ¡ Què admirable espiritualidad la de este hombre ! ¡ Què fe tan grande !
Todos, niños y ancianos, jòvenes y adultos, casados y solteros, tengamos una fe muy viva o una fe dèbil, necesitamos caer en la cuenta del valiosìsimo "combustible" que son los sufrimientos humanos cuando son unidos a los de Jesùs. Son el mejor y màs valioso aporte para contribuir a la obra, màs grande y màs transcendental de todas: la Salvaciòn - por Jesùs - de toda la Humanidad.
Jesùs valora y necesita nuestros sufrimientos. Nos lo pide a todos, a cada uno de nosotros, ya que quiere, desea ardientemente, completar, en nosotros, que somos su Cuerpo, lo que falta a su pasiòn.
Cristo, como Cabeza, sufriò toda su pasiòn, completa y perfectamente. Pero,como Cuerpo, todavìa està incompleta.
Si nosotros - y todos los enfermos - ofrecièramos, cada dìa, nuestros sufrimientos, unidos a los de Jesùs, no sòlo aportarìamos lo màs grande y valioso a la obra salvadora de Jesùs, sino que, tambièn, serìamos: màs y mejores creyentes, crecerìamos en la Fe, nuestro Amor serìa màs profundo y verdadero, nuestra Esperanza màs gozosa, y todos nos admirarìan como hombres y mujeres felices y agradecidos de colaborar con Jesùs, en su obra de salvar a todos.
Ahora, no vemos lo que significa contribuir a la obra salvadora de Jesùs, pero cuando estemos en el Cielo, advertiremos la fuerza poderosa de Jesùs en nosotros, unidos a El. Quedaremos asombrados del incontable nùmero de personas, en todo el mundo, que se beneficiaron de nuestro aporte, ofreciendo nuestros sufrimientos con los de Jesùs, haciendo realidad que muchas personas lograran lo que vale màs que todo: la salvaciòn eterna.

El que esto escribe, animado por el ejemplo del amigo, creyente y con un gran espìritu misionero, cuando me toca pasar por un hospital, hago lo mismo que èl, hago mìa su oraciòn: "Señor ¡que no se pierda ni un solo sufrimiento" Algo muy sencillo, pero muy valioso e importante al alcance de todos y cada uno de los bautizados.