martes, 7 de febrero de 2012

INICIATIVAS QUE ANIMAN: MISION-METROPOLIS


Acabo de leer una noticia realmente interesante, un suceso que es tan significativo como aleccionador. En Europa, continente privilegiado como territorio evangelizador en tiempos pasados, han puesto en marcha una actividad que han denominado : "Misión-metrópolis" en la que se han comprometido 72 ciudades europeas. Ha sido en el Vaticano en donde han organizado y preparado esta misión. La primera reunión fue en Julio del año pasado, la segunda ha sido en este mes de Enero.
Aunque no tengo muchos detalles sobre este evento, considero que el que se haya puesto en marcha esta actividad es ya de por si un acontecimiento. Europa es un mundo muy necesitado de evangelización. Lo que se quiere es re-evangelizarla. Esto es admirable y estimulante. Alguno pensará ¿qué son setenta y dos ciudades para la cantidad de poblaciones europeas por evangelizar? Humanamente este modo de pensar es realista, pero más que en el número, reducido o amplio, hay que mirar y valorar todo lo que ello implica. Es un comienzo. Este proceso irá abarcando a cada vez mayor número de poblaciones. No sé si han escogido este número 72 por su referencia a los discípulos que Jesús tenía, además de los Doce. ¿Es un número simbólico, un simple punto de referencia evangélica? Lo verdaderamente importante - en mi opinión personal - es que se está organizando una campaña de evangelización a nivel europeo. Aunque sólo fuera por eso, es digna de aplauso y merecedora de que la apoyemos decididamente con nuestras oraciones, por ser obra de la iglesia que, aunque dirigida hacia Europa, nos beneficia a todos, a la Iglesia universal.  
Nos hemos de alegrar de que se quiera organizar la evangelización en un territorio que se está descristianizando de una manera impresionante, y que a todo bautizado, vivamos donde vivamos, nos ha de afectar comprometiéndonos a orar por Europa que fue la que nos evangelizó y ahora necesita ser evangelizada ¡incluso por nosotros, aunque físicamente estemos lejos, orando por ellos, siendo cada día más y mejores cristianos!
¿No han anunciado profetas de nuestro tiempo que Europa será evangelizada por América y Africa?
Es el Espíritu Santo quien nos pide que apoyemos esa Misión, que la hagamos nuestra recordando que también nosotros somos misioneros 
allí donde vivimos y trabajamos. Ellos y nosotros estamos demasiado íntimamente unidos, tanto que nos influenciamos mutuamente. Nos hemos de alegrar de que se haya puesto en marcha "Misión-metrópolis" convencidos de que creciendo ellos, crecemos nosotros, evangelizados ellos también nosotros somos evangelizados. Jesús crecerá en ellos y en nosotros. Ellos volverán a ser evangelizadores y nosotros junto con ellos.- 

martes, 24 de enero de 2012

AMAR A LA IGLESIA, HOY MÀS QUE NUNCA


Acabo de leer unas declaraciones, muy desafortunadas, de un muy conocido escritor, perteneciente a una congregación religiosa, quien se atreve a decir públicamente "Soy cristiano pero no católico. Tengo muchas reservas contra la iglesia católica" Con todo respeto, pero con total desacuerdo, quiero expresar que esas declaraciones tienen una falla básica muy grave. La verdad completa de nuestra fe, cristiana y católica es: Jesús y la Iglesia son inseparables.

 Pretender separar a Jesús de su Iglesia es rechazar la unión, misteriosa y maravillosa, de los dos. Es una verdadera decapitación. Jesús, la Cabeza, vive íntimamente unido con su Cuerpo, la Iglesia. El es el Esposo, Ella, la esposa. El ama apasionadamente a su esposa, la Iglesia. Jesús no sabe, no quiere vivir separado de Ella. El sabe mejor que nadie que su  Esposa tiene fallas muy serias, pecados y miserias, pero la ama con todo su amor y la santifica sin cesar. No justifica ni aprueba esa terrible situación, sino que utiliza esa grave realidad para cubrirla con su misericordia y conquistarla y enamorarla con mayor dedicación y entrega, intensificando su preocupación personal para llamarla a conversión y renovación continuas. Nunca jamás se aburre de Ella
sino todo lo contrario, se muestra orgulloso y feliz de que sea su Esposa y cada día la mima y santifica.

Esa ha de ser nuestra actitud personal hacia la Iglesia: amarla con el amor de Cristo, centrando toda nuestra preocupación en promover la santidad en nuestra vida personal. Esta ha sido la política de todos los santos: veían los fallos y vicios en la iglesia, pero ellos, en lugar de criticar o escandalizarse por todo ello, renovaban su decisión de ser más y mejores cristianos. Esa forma de pensar y actuar es válida también hoy. Amemos de corazón a la Iglesia, enamorados cada día más de Jesús. De esta forma lograremos 
inmensamente más, ya que agradaremos a Dios-Trinidad, seremos positivos y constructivos,  y conseguiremos que otros muchos se contagien de esa nuestra política. Y nos animaremos a rezar por todos los que se fijan demasiado en lo triste y lamentable de la Iglesia, pidiendo al Espíritu Santo que les abra los ojos y puedan ver, admirar e imitar la santidad de Jesús en su esposa, la Iglesia. Esta realidad es inmensamente más importante y lo que va a durar eternamente.-

martes, 17 de enero de 2012

APERTURA: SEÑAL DE BUENA SALUD


Los médicos, psicólogos y siquiatras están de acuerdo en afirmar que: "para tener buena salud integral es necesario que vivamos abiertos, salgamos hacia afuera y busquemos involucrarnos en cuantos màs podamos" Hemos sido creados por amor y para amar. Todos experimentamos doble movimiento: hacia adentro y hacia afuera. Uno, nos impulsa a atrincherarnos. Otro, a abrirnos. El primer impulso es perjudicial y dañino, mientras que el otro nos enriquece al facilitarnos crecer en comunión con nuestros semejantes.
Siempre ha sido necesario abrirse, salir de uno mismo, encontrarnos con el prójimo. Hoy quizà es apremiante ¿Por qué? Estamos tentados a cerrarnos, a aislarnos en nuestro bunker doméstico, fascinados por  nuestros aparatos, última generación. Las cuatro paredes de nuestra casa nos dan comodidad y seguridad. Salir supone esfuerzo; salir de nosotros, riesgo. Quedarnos en la casa, reducir los horizontes de nuestra vida, implica: pobreza, aislamiento, oxidación. Salir de nosotros, abrirnos a los demás, es salud, riqueza, comuniòn, crecimiento. Conformarnos con las cuatro paredes es tristeza y asfixia vital. Abriéndonos experimentamos gozo, vitalidad, esperanza.
Lo que sucede a nivel humano lo podemos decir igualmente de nuestra fe y vida cristiana. Jesùs nos ha dado la Vida y la Salvaciòn, no para que la utilicemos en beneficio exclusivamente personal, sino  para que nos abramos y entremos en comunión con todos: con los de cerca y con los de lejos. "Es verdad que no podemos recorrer el mundo con nuestros pies - dice san Agustìn - pero sì lo podemos hacer con nuestro amor, con nuestra fe, con nuestra oraciòn"
Hoy más que nunca es preciso abrirnos, deseando compartir lo que somos y creemos con cuantos màs podamos, queriendo abarcar a mayor número de personas, orando para que todos se beneficien de nosotros y todos nos beneficiemos de dar y recibir.
Ha sido el mismo Espíritu Santo, el que a través de nuestros pastores reunidos en Aparecida, nos ha dado el programa de nuestra vida y crecimiento espiritual: "Discípulos y misioneros de Jesús" Con cinco palabras nos pide : apertura hacia El y al prójimo. Si nos abrimos a Jesús  experimentaremos la gozosa exigencia de abrirnos a los demás. Nos haríamos daño a nosotros mismos si no nos abriéramos y nos conformáramos  con estar tranquilos, cómodos y seguros en nuestra pequeñez y mundo personal.
A todos nos conviene, nos hace mucho bien preguntarnos : ¿Vivo abierto a Jesús, a mi prójimo?
La respuesta que demos nos dirá si estamos sanos o enfermos, si somos adultos o niños, si somos vivientes o seres vegetativos, si somos creyentes-misioneros o personas que se conforman con estar  inscritas en una Iglesia.- 

martes, 10 de enero de 2012

MISIONEROS DE JESUS ¡QUE FELICIDAD!


Acabo de leer una noticia que me agradó, pero que no me sorprendió en absoluto. En un estudio que hicieron en Estados Unidos para saber qué profesiones eran las más felices, colocaban en un primer lugar a los sacerdotes y pastores. La razón de esa felicidad- según las explicaciones aducidas por los interesados - era que trabajaban por el bien y la felicidad de los demás. Lo curioso del caso es que para ilustrar dicha noticia, no se les ocurrió una mejor manera que la de presentar a un MISIONERO, conversando con una mujer africana. (No hace falta decir que no estaban de tertulia, para pasar el rato sino que estaban en diálogo mutuo para compartir ideas e inquietudes) 
Antes de seguir adelante, permítanme una aclaración previa. Los que hicieron el estudio se olvidaron de que ser sacerdote o ser pastor ¡no es una profesión, sino una vocación que nace de una llamada divina y se vive por amor!
Esta gente, tan inteligente y bien preparada en su materia, como que olvidaron que hace dos mil años fue el mismo Jesús quien dijo: " Hay más felicidad en dar que en recibir " pero también las Bienaventuranzas, fuente de felicidad verdadera.
Toda la historia del cristianismo, historia de amor, es la mejor y la más elocuente confirmación de que todo aquel que quiere aprender a amar de verdad y se ejercita en esta ciencia, experimenta una dicha, una felicidad que no se puede comparar con ninguna otra.
Los misioneros, hombres y mujeres que dedican su vida a anunciar a Jesús, a buscar el bien, el progreso y la salvación del prójimo, son los testimonios más elocuentes y convincentes de que amar y compartir la fe es el camino directo, seguro para disfrutar de la felicidad que llena el corazón humano.
Si leyéramos los testimonios que han dejado los misioneros en siglos pasados y si oyéramos los de ahora, quedaríamos tan impresionados por lo que nos dicen que lloraríamos de emoción y agradecimiento, y lo que es todavía mejor, quedaríamos contagiados de su fe, de su entusiasmo misionero animándonos a compartir nuestra fe "a tiempo y a destiempo " con todos, con los de cerca y con los de lejos.
Es bueno, provechoso y estimulante que los medios de comunicación social se acuerden ¡alguna vez! de tantas cosas buenas, de tantos testimonios personales de hombres y mujeres que, sin hacer ruido, sin interés de ninguna clase, viven para anunciar a Jesús, para compartir la Mejor Noticia de todas, poniendo de relieve que son felices, verdaderamente dichosos, haciendo la mejor inversión del mundo, anticipando el cielo a tantas personas facilitándoselo ellos mismos. Y lo sorprendente es que la vida de todo misionero es dura, difícil, llena de situaciones y contradicciones, incluso persecuciones y odios... y a pesar de todo ello, es una vida hermosa, gozosa, fecunda, tanto es así que su testimonio de amor y dedicación logra que otros se animen a seguir su ejemplo. Y en las comunidades que envían a sus misioneros, Dios les bendice muy generosamente.
A Dios nadie le gana en generosidad.

martes, 27 de diciembre de 2011

M I S H A, HERMOSA HISTORIA DE NAVIDAD

MISHA merece con todo derecho un puesto muy especial en el misterio de Navidad ¿Por qué? Para comprender lo anterior, nos tenemos que situar en la Rusia comunista y atea.
Unos cristianos americanos estuvieron en un centro de niños abandonados y maltratados. Les hablaron de la Navidad. Para todos ellos fue ¡UNA VERDADERA REVELACION! Nunca habían oído hablar de Dios hecho Niño
Oían emocionados y algunos lloraban. Para que vivieran la Navidad no sólo en el corazón por medio de los oídos, y la asumieran como niños, dieron material de cartón y papel invitándoles a que cada uno de ellos "escenificara" lo que habían oído.
Los catequistas quedaban asombrados de la imaginación infantil. Pero lo que más les llamó la atención fue ver la obra de Misha. Había realizado un pesebre ¡con dos niños!
Recurrieron al intérprete, quien tras oír a Misha, les hizo conocer la interpretación del niño: "Cuando María dejó al Niño en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar. Yo le dije que no tenía ni papá ni mamá y que no tenía lugar para estar. Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con El. Le dije que no podía, porque no tenía nada para darle". Misha, añadió, yo quería quedarme con Jesús. Por eso se me ocurrió darle un buen regalo: ¡darle calor!
Entonces le pregunté a Jesús: "Si te doy calor ¿Ese sería un buen regalo para ti? Y Jesús me dijo: Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido. Ahí mismo me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre"
Este niño, con su ingenuidad y corazón limpio, comprendió perfectamente la Navidad. Se abrió al Misterio, comprendió el Amor. Con toda sencillez y naturalidad manifestó a Jesús su pobreza y abandono. Como niño dijo la verdad, como creyente recibió a Jesús. Su imaginación se hizo amor. Con su corazón conquistó y enamoró a Quien primero se había enamorado de él. Impulsado por el amor se atrevió a ofrecerle...  calor, regalo que Jesús aceptó muy complacido.
Una vez más se hace realidad lo que los especialistas y los santos afirman: "El amor tiene imaginación"
La conclusión es evidente. Ante Dios hecho Niño, explosión de Amor, lo único que podemos ofrecer le es: ¡nuestra pequeña buena voluntad! Parece poco pero, en realidad, es todo lo que somos y tenemos. Y Dios que lo es ¡TODO! no sólo se contenta sino que se nos entrega  a cada uno de nosotros. Si Misha utilizó su corazón y se valió de su fantasía para conquistarse y enamorar a Jesús ¿No podremos también nosotros  hacer lo mismo: vivir la Navidad con un corazón de niño, con sencillez infantil, aprovechando una facultad tan valiosa como es nuestra  imaginación?
Con el corazón  y un poco de imaginación

miércoles, 14 de diciembre de 2011

C I N E - M I S I O N


"El amor tiene imaginación" En estos días cayó en mis manos un boletín misionero. Entre las noticias que publicaba había una que me llamó la atención. Un catequista se había propuesto promover - en los niños y en los jóvenes - el espíritu misionero ¿Cómo? ¡A través del cine! Alguno me dirá que esta forma de catequesis es normal, muy utilizada en las catequesis parroquiales o escolares. Por supuesto que ya lo sabía. Lo interesante es que se recalcaba la misión, la vocación que tiene todo bautizado de ser MISIONERO. Este aspecto, tan esencial a nuestra fe, no se puede dar por supuesto o creer que catequizando sin más, "automáticamente" aparecerá la conciencia misionera como fruto maduro. Bueno y muy bueno es dar catequesis. Necesario y provechoso el impartirla tanto a niños como a jóvenes y adultos. Pero, tenemos que insistir "a tiempo y a destiempo" para que todo bautizado tome cada día mayor conciencia de su compromiso misionero. Esto hay que hacerlo en la Iglesia, en la escuela, en la familia, en todas las catequesis, sea para la primera comunión, sea para la confirmación, en las preparaciones para los bautismos o cursos de Biblia, en una palabra, siempre que podamos.
Se trata de lograr  creyentes adultos. Tenemos que aprovechar todos los recursos, todas las oportunidades, y hemos de valernos de los medios de comunicación social que son realmente valiosos y eficaces para evangelizar. Vivimos en la era de las imágenes. Hoy tenemos a nuestro alcance un material muy bueno, y a precios muy asequibles. Lo que hace falta es que los evangelizadores seamos personas llenas del Espíritu Santo y vivamos nuestra fe en clave misionera, convencidos de que el que tiene fuego por dentro, lo contagia por fuera.
Creo que, nunca como hoy, hemos tenido tanta cantidad y calidad en lo referente a material de catequesis. Todo ello es necesario, valioso, es medio y apoyo.  Lo que importa es ¡el espíritu!: la santidad de vida. Esta verdad nos la  recuerda sin cesar la Iglesia, ya que como Madre sabe con qué facilidad la olvidamos. Utilicemos tantas películas que hay en el mercado para animarnos y ser animadores misioneros. Si los padres de familia, los educadores y catequistas se proponen reunir material de animación misionera, serán ellos mismos los que se admiren de las posibilidades que tienen para catequizar, de los logros y beneficios que van a conseguir. En cada catequesis, el Espíritu Santo abrirá horizontes, hará arder corazones, realizará cosas muy hermosas, despertará vocaciones sacerdotales, religiosas, esposos, padres, laicos, verdaderos evangelizadores, promotores de animación misionera, sembrará inquietudes provocando cambios de vida, nuevas iniciativas y, lo que es mejor de todo, aumentará la santidad y el crecimiento espiritual tanto en padres como en hijos, tanto en catequistas como en niños y adultos. Por eso, ¡manos a la obra! hay mucho por hacer y tenemos increíbles medios para lograr creyentes adultos-misioneros. El Espíritu Santo lo quiere hacer realidad, brindémosle -con alegría y generosidad -nuestra pequeña pero valiosa mano de ayuda. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

NUESTRO TESORO ES VALIOSISIMO


"Tenemos un tesoro valiosísimo: la vida divina, la fe, la salvación. Es preciso conocerlo para valorarlo y amarlo. Lo valoramos y amamos cuando lo vivimos, lo agradecemos y compartimos" El que esto dijo fue un gran sabio. Estoy totalmente de acuerdo con él. Desde muy niños hemos recibido la vida divina, la fe y hemos entrado en el camino de la salvación. ¡Este es un tesoro que no tiene comparación con todas las riquezas que podamos imaginar!
Dios con ser Dios, no nos ha podido dar nada más grande, nada más valioso que: la vida divina, la fe y la salvación. El día que veamos a Dios cara a cara, comprenderemos - clara y perfectamente - que nosotros éramos los más ricos y afortunados del mundo. Será entonces cuando reconoceremos que éramos inmensamente ricos y privilegiados, pero que nos quedamos lejos, muy lejos de aprovecharlos como Dios quería, conformándonos con tenerlos bien guardaditos, protegidos si, pero sin sacarles el máximo provecho. Hoy más que nunca, los creyentes en Jesús, somos impulsados por el Espíritu Santo a ser graduados en la fe, conociéndola cada día más y mejor, profundizando sin cesar en ella, dando gracias a DIOS-TRINIDAD - continua y gozosamente- por ese don y regalo que toda la eternidad será insuficiente para agradecerlo como es debido, buscando que Jesús crezca en cada uno de nosotros, para así poder compartir esa fe-vida con cuantos más podamos y por todos los medios a nuestro alcance.
Todos sabemos que necesitamos estar al día en nuestra profesión. Esta exigencia es propia de los tiempos que vivimos. Es requisito para ser verdaderos profesionales. Pero esto -con todo lo bueno y necesario que es-, tiene una vigencia muy limitada. El día que cumplimos la edad de la jubilación  se termina esa exigencia, ese requisito ya no tiene valor. Y si los tiempos actuales nos piden especialización profesional y actualización permanente ¿no habrá que decir otro tanto de nuestra fe que vale inmensamente más y tiene mayor alcance e influencia decisiva no sólo para esta vida sino para toda la eternidad?
Por supuesto que cada bautizado ha de estar formado ¡a su nivel! No podemos pedir lo mismo a un técnico que a un niño, a un campesino que a un universitario. Cada uno de nosotros, por estar matriculados en la escuela de Jesús, estamos llamados, comprometidos a conocer cada día más nuestra fe, convencidos de que "nadie ama lo que no conoce" Por eso hemos de conocerla desde el estudio, serio y continuo, de la Biblia y del Catecismo de la Iglesia Católica,  estando al día en lo que la Iglesia nos propone como Madre y Maestra, convencidos de que es así cómo demostramos que sabemos valorar el tesoro que hemos recibido, y nos gozaremos de sacarle el máximo provecho, deseando ardientemente que todos  conozcan a Jesús, le amen con nosotros y sean inmensamente ricos como nosotros.
¡Qué dicha la nuestra, qué privilegio tan grande, pero también qué responsabilidad tan enorme!
No podemos esperar a vernos en la presencia de Dios para caer en la cuenta de que teníamos un tesoro tan increíblemente valioso, y darnos cuenta de que no lo supimos aprovechar como él se merecía y por no valorarlo como es debido no lo supimos compartir. Ahora es tiempo. Todo depende de nuestra voluntad, la gracia divina no nos va a faltar.