Ha sido la gran noticia : 33 mineros que estaban sepultados a 700 metros bajo tierra fueron sacados a la luz, sanos y salvos. Durante 70 dìas vivieron una experiencia, terrible, dramàtica, que nunca podràn olvidar. El gobierno, los ingenieros, la Nasa, los socorristas, mèdicos y sicòlogos se volcaron en un sòlo objetivo: sacarlos de la mina, liberarlos, devolverlos a su familia. Para lograrlo, no escatimaron dinero ni recursos tècnicos.
Tras grandes y admirables esfuerzos y sacrificios no pequeños, con gran admiraciòn y gozo del mundo, hiceron posible la gran hazaña del siglo. Hace casi medio siglo, el hombre puso sus pies en la luna, ahora habìan logrado sacar al hombre del mismìsimo centro de la tierra ¡ GLORIA A DIOS !
La salida de la tierra de cada uno de los mineros fue emocionante. La televisiòn, una vez màs, hizo posible que todo el mundo pudiera contemplar, en vivo y en directo, minuto a minuto, todas y cada una de las escenas de este rescate, asombroso e increible.
Mientras veìa, con emociòn y con el alma en vilo, como un televidente màs en el mundo, el desarrollo de esta operaciòn realmente admirable, llevada a cabo con tanta precisiòn y eficacia, mi mente me recordaba, se centraba ¡ què maravilla ! en un rescate, inmensamente màs grandioso, de un valor y relieve que no tiene punto de comparaciòn con el que todos presenciàbamos, casi sin dar crèdito a lo que veìamos con nuestros ojos.
¿ De què rescate estoy hablando ? Todos nosotros estàbamos sepultados en la profundidad màs honda : sumergidos en el misterio insondable del pecado, estàbamos alejados de Dios. Lo podemos decir, pero nos quedamos muy lejos de la realidad. Estàbamos sepultados, no bajo tierra sinoen la màs triste y desgraciada condiciòn : muertos, sin Dios y sin esperanza de salvaciòn.
Sin miedo a exagerar, no hay palabras humanas para expresar esta desgracia, la màs grande y tràgica de todas.
Gracias a Jesucristo, salimos de la oscuridad a la Luz, de la muerte a la Vida, de la separaciòn y alejamiento de Dios a la uniòn e intimidad con El.
¡ Ah, si nosotros comprendièramos, aunque fuera de una manera limitada e instàntanea, lo que Jesùs ha realizado en cada uno de nosotros, nos volverìamos locos de pura emociòn, morirìamos de Felicidad !
Para adentrarnos en este Misterio de Amor, para aprender a valorar este rescate, el Rescate por excelencia, ¡ el rescate que toda la eternidad serà insuficiente para abarcarlo y agradecerlo como se merece ! nos conviene, nos hace inmenso bien a todos, meditar - todo lo que màs podamos -la pasiòn, muerte y resurrecciòn de Jesùs.
Los mineros chilenos volvieron a nacer. Podemos decir que "resucitaron" pero todo ello, aun siendo increible y asombroso, es temporal. Llegarà un dìa que tendràn que morir.
El Rescate que hizo Jesùs con cada uno de nosotros es tan grandioso y con efectos tan profundos y decisivos¡ duraràn toda la eternidad ! que el rescate de los mineros, aun siendo asombroso e increible, no se puede comparar con el que hizo El con cada uno de nosotros. Todos, cada uno, hemos sido rescatados de la muerte eterna y aunque nuestro cuerpo un dìa sea sepultado en un cementerio, tendremos un cuerpo nuevo,hermoso, glorioso que ¡ nunca jamàs morirà !
Todos y cada uno de los mineros, reviviràn - con inmenso gozo y gratitud- cada dìa, todos los dìas, este asombroso e increible rescate. Nos atrevemos a decir que su vida ya no serà como antes.
¡ Cuànto màs nosotros, los bautizados, hemos de revivir el Rescate con mayùscula, el Rescate que hizo el Hijo de Dios de cada uno de nosotros, sabiendo como sabemos que la Vida que El nos ha conseguido, con su muerte y resurrecciòn, durarà por toda la eternidad, por siempre y ya sin fin ! -tener una experiencia personal de Dios y agradar a Quien nos ha creado y salvado, nos con
viene a todos, nos hace inmenso bien, el meditar - con toda la frecuencia que podamos, en el Rescate que Jesùs, Dios-Hombre, ha realizado con su muerte y resurrecciòn
lunes, 18 de octubre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
ANICETA, MUJER MISIONERA
Aniceta era una mujer sola, sin familia. Su ùnica compañìa era un mono, animalito-recuerdo de sus años vividos en un circo. Padecìa un càncer en uno de sus senos, y para mayor desgracia lo tenìa tan abultado que provocaba repugnancia y làstima en cuantos la miraban. Su ropa, al igual que su cuerpo, despedìa mal olor por su ropa sucia y rota, pero sobre todo, por su falta de aseo personal. Dios quiso que visitara un monasterio de Carmelitas Descalzas, quienes, desde el primer momento, la recibieron con amabilidad y deseo de ayudarla. Despuès de bañarla y sustituir su ropa vieja por una limpia y nueva, Aniceta parecìa otra, una mujer distinta. La Madre Marìa Elena, superiora de la comunidad, se interesò de lleno por su persona y su situaciòn, para luego hablarle de Jesùs, del Amor especial que El le tenìa por ser mujer sola y enferma. Lo hizo con tanto cariño que Aniceta, emocionada, se echò a llorar como una niña pequeña. Cuando la Madre Marìa Elena le preguntò por què lloraba, Aniceta, entre sollozos, le confesò : " Mis vecinos y conocidos me han asegurado que esta enfermedad que padezco es castigo de Dios, por la vida de pecado que llevè durante muchos años "
La religiosa la consolò, abrazàndola, explicàndole que eso no era verdad, que Dios no la castigaba sino que su enfermedad era una oportunidad que Dios le daba de compartir los sufrimientos de Jesùs en la cruz.
Aniceta escuchaba aquellas palabras como si se las dijera Dios mismo. Para ella todo aquello era un mensaje que tocaba muy profundamente su corazòn y le abrìa horizontes insospechados, increibles, que nunca habìa oido. Cada palabra de la Madre Marìa Elena era una caricia para su alma atormentada y todas le llenaban de paz y le inundaban de consuelo.
La comunidad de Carmelitas se desvelaron por atender a Aniceta. Para ellas esta mujer era la oportunidad de servir a Jesùs. Todo les parecìa poco para atender y servir a Cristo en esta mujer.
Le llevaron al hospital para que los mèdicos pudieran curarla o, al menos, aliviar sus dolores.
Aniceta habìa comprendido muy bien las enseñanzas de la Madre Marìa Elena. Durante su estadìa en el hospital, se dedicò a compartir con todos los enfermos que padecìan su misma enfermedad lo que ella habìa aprendido muy bien. Les decìa con toda sencillez y convicciòn: " Jesùs les ama con especial Amor, asociàndoles a todos y cada uno de ellos a su plan de salvaciòn.Quiere hacerles compartir sus sufrimientos en su pasiòn y muerte, pero sobre todo su resurrecciòn, para luego hacerles partìcipes de su Felicidad en el Cielo "
Aniceta hablaba con todo convencimiento, desde su propia experiencia. Los que la oìan quedaban impresionados, reflexionando sobre lo que les compartìa una mujer, enferma como ellos.
No sè si Aniceta era consciente de esta verdad, pero lo demostraba ¿ Quièn mejor que un enfermo y, màs si es terminal, puede evangelizar a los que sufren o estàn en la misma situaciòn que ellos ?
¡Cuàntas Anicetas hay a nuestro alrededor ! ¿No nos animaremos todos a evangelizar enseñando el valor increible de nuestros sufrimientos ofrecidos con los de Jesùs ?
Hermosa y apasionante tarea.
La religiosa la consolò, abrazàndola, explicàndole que eso no era verdad, que Dios no la castigaba sino que su enfermedad era una oportunidad que Dios le daba de compartir los sufrimientos de Jesùs en la cruz.
Aniceta escuchaba aquellas palabras como si se las dijera Dios mismo. Para ella todo aquello era un mensaje que tocaba muy profundamente su corazòn y le abrìa horizontes insospechados, increibles, que nunca habìa oido. Cada palabra de la Madre Marìa Elena era una caricia para su alma atormentada y todas le llenaban de paz y le inundaban de consuelo.
La comunidad de Carmelitas se desvelaron por atender a Aniceta. Para ellas esta mujer era la oportunidad de servir a Jesùs. Todo les parecìa poco para atender y servir a Cristo en esta mujer.
Le llevaron al hospital para que los mèdicos pudieran curarla o, al menos, aliviar sus dolores.
Aniceta habìa comprendido muy bien las enseñanzas de la Madre Marìa Elena. Durante su estadìa en el hospital, se dedicò a compartir con todos los enfermos que padecìan su misma enfermedad lo que ella habìa aprendido muy bien. Les decìa con toda sencillez y convicciòn: " Jesùs les ama con especial Amor, asociàndoles a todos y cada uno de ellos a su plan de salvaciòn.Quiere hacerles compartir sus sufrimientos en su pasiòn y muerte, pero sobre todo su resurrecciòn, para luego hacerles partìcipes de su Felicidad en el Cielo "
Aniceta hablaba con todo convencimiento, desde su propia experiencia. Los que la oìan quedaban impresionados, reflexionando sobre lo que les compartìa una mujer, enferma como ellos.
No sè si Aniceta era consciente de esta verdad, pero lo demostraba ¿ Quièn mejor que un enfermo y, màs si es terminal, puede evangelizar a los que sufren o estàn en la misma situaciòn que ellos ?
¡Cuàntas Anicetas hay a nuestro alrededor ! ¿No nos animaremos todos a evangelizar enseñando el valor increible de nuestros sufrimientos ofrecidos con los de Jesùs ?
Hermosa y apasionante tarea.
lunes, 11 de octubre de 2010
LA VUELTA AL MUNDO ¡EN LA MEJOR COMPAÑIA!
¿Se anima, usted, a recorrer el mundo entero, a visitar los cinco continentes, en la mejor compañìa ? Le animo a hacerlo. Le garantizo un viaje sumamente placentero. Puede estar seguro que serà un viaje tan provechoso como inolvidable.
Para empezar le hago saber que el Piloto y Guìa de este viaje el mejor piloto que usted pueda imaginar. Es el Piloto màs excelente, el màs experimentado en aviaciòn, el que màs horas de vuelo tiene en su haber. No hay ni podrà haber piloto que se le pueda comparar. Conoce perfectamente todas las rutas. Tiene tal dominio del espacio quye sabe guiar su aviòn en toda clase de condiciones atmosfèricas. Ha bajado del Cielo y con la misma facilidad asciende hasta màs allà de las nubes. Todos los que viajan con El tienen la garantìa total de llegar felizmente a su Destino.
Su aviòn es increiblemente moderno. Es una maravilla que deja admirados a cuantos viajan con El. ¡ Es un chalenger de Dios ! Es ùltimo modelo, en sencillez y potencia aeronàutica. Tiene 50 motores, cuatro depòsitos de combustible y, lo mejor de todo, ¡ Tres Capitanes de vuelo ! con dos excelentes auxiliares.
El viaje consiste en recorrer - con El - ¡ los cinco continentes ! para admirar las maravillas de Dios, dentro y fuera de nosotros mismos, descubrir y valorar las culturas, acercàndonos a las personas y, asì, conocer sus cualidades y valores, involucràndonos en sus necesidades, materiales y espirituales, haciendo nuestras sus aspiraciones y esperanzas, compartiendo con cuantos màs podamos el tesoro de nuestra fe, cristiana y catòlica.
Este tour es muy especial, ya que recorremos el mundo en la mejor compañìa, visitando todos y cada uno de los continentes pero, ¡ oh maravilla del Amor de Dios ! pero - desde nuestra casa - sin tener que pasar aduanas, sin necesidad de pasaporte, sin el agobio de esperar que nos lo firmen y... sin gastar ni un solo centavo.
Tan especial y espectacular es este viaje que, por donde pasamos, rezamos por todos y cada uno de los paises, familias, personas, con un solo afàn : que todos conozcan a Jesùs, disfruten de su Amor y tengan la Felicidad y Salvaciòn que sòlo El nos puede dar.
Este viaje tan sensacional e increible lo podemos realizar cada dìa ¿Còmo?
Tomando en nuestras manos el santo Rosario, recorriendo los misterios luminosos, gozosos, dolorosos y gloriosos de Nuestro Señor Jesucristo, en compañìa de Nuestra Madre, la Virgen Marìa.
Si asì lo hacemos, quedaremos tan llenos por dentro que hasta nosotros mismos quedaremos asombrados. ¿ Por què ? Lograremos que crezca nuestra Fe, aumente nuestro Amor, se fortalezca nuestra Esperanza.
Viajar con Jesùs, conociendo sus misterios, recorriendo el mundo con El nos harà anticipar el Cielo, ensanchando nuestro corazòn y experimentar, desde esta devociòn tan sencilla como profunda, muchos y grandes beneficios, tanto en el aspecto material como espiritual.
Y, asòmbrese usted, muchas, muchìsimas personas, que usted ni conoce ni puede imaginar, se beneficiaràn de este "viaje tan increible" conociendo y amando a Jesùs, y un dìa, cuando usted vaya al Cielo, le abrazaràn y le haràn saber que han llegado a tener la Luz y la salvaciòn de Dios ¡ gracias a usted !
Por todo ello, bien vale la pena que todos nos animemos a viajar, cada dìa, todos los dias, por todo el mundo, en la mejor compañìa, con Jesùs y Marìa, rezando el santo Rosario.-
Para empezar le hago saber que el Piloto y Guìa de este viaje el mejor piloto que usted pueda imaginar. Es el Piloto màs excelente, el màs experimentado en aviaciòn, el que màs horas de vuelo tiene en su haber. No hay ni podrà haber piloto que se le pueda comparar. Conoce perfectamente todas las rutas. Tiene tal dominio del espacio quye sabe guiar su aviòn en toda clase de condiciones atmosfèricas. Ha bajado del Cielo y con la misma facilidad asciende hasta màs allà de las nubes. Todos los que viajan con El tienen la garantìa total de llegar felizmente a su Destino.
Su aviòn es increiblemente moderno. Es una maravilla que deja admirados a cuantos viajan con El. ¡ Es un chalenger de Dios ! Es ùltimo modelo, en sencillez y potencia aeronàutica. Tiene 50 motores, cuatro depòsitos de combustible y, lo mejor de todo, ¡ Tres Capitanes de vuelo ! con dos excelentes auxiliares.
El viaje consiste en recorrer - con El - ¡ los cinco continentes ! para admirar las maravillas de Dios, dentro y fuera de nosotros mismos, descubrir y valorar las culturas, acercàndonos a las personas y, asì, conocer sus cualidades y valores, involucràndonos en sus necesidades, materiales y espirituales, haciendo nuestras sus aspiraciones y esperanzas, compartiendo con cuantos màs podamos el tesoro de nuestra fe, cristiana y catòlica.
Este tour es muy especial, ya que recorremos el mundo en la mejor compañìa, visitando todos y cada uno de los continentes pero, ¡ oh maravilla del Amor de Dios ! pero - desde nuestra casa - sin tener que pasar aduanas, sin necesidad de pasaporte, sin el agobio de esperar que nos lo firmen y... sin gastar ni un solo centavo.
Tan especial y espectacular es este viaje que, por donde pasamos, rezamos por todos y cada uno de los paises, familias, personas, con un solo afàn : que todos conozcan a Jesùs, disfruten de su Amor y tengan la Felicidad y Salvaciòn que sòlo El nos puede dar.
Este viaje tan sensacional e increible lo podemos realizar cada dìa ¿Còmo?
Tomando en nuestras manos el santo Rosario, recorriendo los misterios luminosos, gozosos, dolorosos y gloriosos de Nuestro Señor Jesucristo, en compañìa de Nuestra Madre, la Virgen Marìa.
Si asì lo hacemos, quedaremos tan llenos por dentro que hasta nosotros mismos quedaremos asombrados. ¿ Por què ? Lograremos que crezca nuestra Fe, aumente nuestro Amor, se fortalezca nuestra Esperanza.
Viajar con Jesùs, conociendo sus misterios, recorriendo el mundo con El nos harà anticipar el Cielo, ensanchando nuestro corazòn y experimentar, desde esta devociòn tan sencilla como profunda, muchos y grandes beneficios, tanto en el aspecto material como espiritual.
Y, asòmbrese usted, muchas, muchìsimas personas, que usted ni conoce ni puede imaginar, se beneficiaràn de este "viaje tan increible" conociendo y amando a Jesùs, y un dìa, cuando usted vaya al Cielo, le abrazaràn y le haràn saber que han llegado a tener la Luz y la salvaciòn de Dios ¡ gracias a usted !
Por todo ello, bien vale la pena que todos nos animemos a viajar, cada dìa, todos los dias, por todo el mundo, en la mejor compañìa, con Jesùs y Marìa, rezando el santo Rosario.-
viernes, 8 de octubre de 2010
Sabernos amados por Dios ¡¡¡QUE GOZADA!!!
" Desde que conocì que Dios me ama, soy el hombre màs feliz del mundo"
¿Quièn dijo esta frase tan sencilla como hermosa ? ¿ Un santo? ¿Alguien que querìa llamar la atenciòn y hacerse famoso ?
Esta confesiòn, sincera y pùblica, la hizo Narciso Yepes, un famoso guitarrista, un mùsico de fama internacional, pero sobre todo, un hombre de fe, un catòlico practicante. Con pocas palabras supo decir lo que èl vivìa. Dios, para èl, era una experiencia personal, una vivencia amorosa y gozosa.
Su fe era vida y su vida era amor. Gozaba tanto de saberse amado por Dios que lo publicaba, no sòlo ante los periodistas y medios de comunicaciòn social, sino con su testimonio de vida. Estaba convencido de que todos tenìan que saber el secreto de su felicidad, ya que no eran los aplausos que recibìa en todos los escenarios del mundo, en los que hacìa gala de su virtuosismo como guitarrista genial; no por los innumerables premios y condecoraciones que recibìa de autoridades y asociaciones musicales y todavìa mucho menos por los contratos millonarios que le ofrecìan... sino sòlo ¡ por saberse amado por Dios ! Lo decìa porque lo vivìa. Le salìa de adentro. Querìa que todos lo supieran y se animaran a dejarse amar por Jesùs, gozando siempre de su amor. Este era el secreto de su vida. El necesitaba hacèrselo saber a todos.
Este genial artista nos recuerda a todos que : nuestra fe en Jesùs es vida de amor y fuente de gozo. El vivìa lo que Jesùs nos mandò : " Permanezcan en mi amor. Esto se lo digo para que mi alegrìa estè dentro de ustedes y su alegrìa sea verdadera " ( Jn 15,11 )
Es el Espìritu Santo el que nos concede el don de la Sabidurìa. Este don nos capacita para " saborear " a Dios y todo lo que se refiere a El, desde las cosas màs simples y sencillas de la vida diaria.
Nuestra Fe hay que vivirla en clave de amor, con gozo y gratitud. Si Jesùs vive en nosotros y nosotros en El, el Espìritu Santo nos llena de Amor y de Alegrìa.
Es verdad que nuestra vida es camino hacia el Cielo, pero, por ser peregrinaciòn por este mundo, tenemos luchas, por dentro y por fuera, enfermedades, tentaciones... pero, si la vivimos con Jesùs, llenos de su amor, nosotros tendremos -dentro de nosotros- una alegrìa tal que nada ni nadie nos la podrà quitar.
Cada dìa, todos los dìas, estamos llamados a vivir unidos con Jesùs. Si nos dejamos guiar por el Espìritu Santo, El nos llenarà de Amor y de Alegrìa.
Lo que viviò Narciso Yepes, lo que èl gozò sabièndose amado por Dios, eso mismo hemos de vivir y gozar tambièn cada uno de nosotros. Si èl lo predicò con su vida, y lo manifestò pùblicamente ¿ No podremos hacerlo cada uno de nosotros, con nuestra vida personal, con nuestro testimonio de cada dìa ? Esto es lo que nos pide Jesùs y todos hemos de sentirnos orgullosos y felices de responder a esa confianza que El deposita en cada uno de nosotros.-por este mundo, es cuesta arriba y tiene mil dificultades y no pocas tentaciones dura, cuesta arriba
¿Quièn dijo esta frase tan sencilla como hermosa ? ¿ Un santo? ¿Alguien que querìa llamar la atenciòn y hacerse famoso ?
Esta confesiòn, sincera y pùblica, la hizo Narciso Yepes, un famoso guitarrista, un mùsico de fama internacional, pero sobre todo, un hombre de fe, un catòlico practicante. Con pocas palabras supo decir lo que èl vivìa. Dios, para èl, era una experiencia personal, una vivencia amorosa y gozosa.
Su fe era vida y su vida era amor. Gozaba tanto de saberse amado por Dios que lo publicaba, no sòlo ante los periodistas y medios de comunicaciòn social, sino con su testimonio de vida. Estaba convencido de que todos tenìan que saber el secreto de su felicidad, ya que no eran los aplausos que recibìa en todos los escenarios del mundo, en los que hacìa gala de su virtuosismo como guitarrista genial; no por los innumerables premios y condecoraciones que recibìa de autoridades y asociaciones musicales y todavìa mucho menos por los contratos millonarios que le ofrecìan... sino sòlo ¡ por saberse amado por Dios ! Lo decìa porque lo vivìa. Le salìa de adentro. Querìa que todos lo supieran y se animaran a dejarse amar por Jesùs, gozando siempre de su amor. Este era el secreto de su vida. El necesitaba hacèrselo saber a todos.
Este genial artista nos recuerda a todos que : nuestra fe en Jesùs es vida de amor y fuente de gozo. El vivìa lo que Jesùs nos mandò : " Permanezcan en mi amor. Esto se lo digo para que mi alegrìa estè dentro de ustedes y su alegrìa sea verdadera " ( Jn 15,11 )
Es el Espìritu Santo el que nos concede el don de la Sabidurìa. Este don nos capacita para " saborear " a Dios y todo lo que se refiere a El, desde las cosas màs simples y sencillas de la vida diaria.
Nuestra Fe hay que vivirla en clave de amor, con gozo y gratitud. Si Jesùs vive en nosotros y nosotros en El, el Espìritu Santo nos llena de Amor y de Alegrìa.
Es verdad que nuestra vida es camino hacia el Cielo, pero, por ser peregrinaciòn por este mundo, tenemos luchas, por dentro y por fuera, enfermedades, tentaciones... pero, si la vivimos con Jesùs, llenos de su amor, nosotros tendremos -dentro de nosotros- una alegrìa tal que nada ni nadie nos la podrà quitar.
Cada dìa, todos los dìas, estamos llamados a vivir unidos con Jesùs. Si nos dejamos guiar por el Espìritu Santo, El nos llenarà de Amor y de Alegrìa.
Lo que viviò Narciso Yepes, lo que èl gozò sabièndose amado por Dios, eso mismo hemos de vivir y gozar tambièn cada uno de nosotros. Si èl lo predicò con su vida, y lo manifestò pùblicamente ¿ No podremos hacerlo cada uno de nosotros, con nuestra vida personal, con nuestro testimonio de cada dìa ? Esto es lo que nos pide Jesùs y todos hemos de sentirnos orgullosos y felices de responder a esa confianza que El deposita en cada uno de nosotros.-por este mundo, es cuesta arriba y tiene mil dificultades y no pocas tentaciones dura, cuesta arriba
miércoles, 1 de septiembre de 2010
¡¡¡Es hora de actuar!!!
"En el mundo, faltan tres millones de mèdicos. Sean ustedes mèdicos entre los màs pobres y abandonados. Màs de mil millones de seres humanos no saben leer ni escribir. Sean ustedes maestros para ellos. Dos personas de cada tres no comen lo suficiente. Sean ustedes sembradores y cultiven la tierra para que haya cosechas abundantes para todos.
Sus hermanos màs pobres del mundo entero necesitan de todos ustedes. Sean ustedes sus servidores... "
Transcribo algo de lo que he leido. El que escribiò estas situaciones, reales y escandalosas, ciertamente mencionò terribles realidades que nadie puede negar, pero todo ello, sin quitar gravedad a esas injusticias ¡que nos gritan demasiado fuerte y claman al Cielo! todos, todos sin excepciòn, por fidelidad a Jesùs y amor a nuestros hermanos, los hombres, tendrìamos que tomar tambièn muy en serio otras realidades, tanto o mas serias y graves que las anteriores. Hoy, faltan sacerdotes, catequistas, evangelizadores. Esta situaciòn es grave, preocupante ¿Por què? Casi cuatro mil millones de personas todavìa no tienen la Luz de la Fe, se mueren de hambre, espiritualmente hablando. No tienen el Pan que nos llena de Vida. Sobreviven con migajas que, por muy llenas que estèn de sabidurìa, no alimentan ni llenan las aspiraciones màs profundas del corazòn humano.
Desconocen la Palabra de Dios, el Manjar que nos ha facilitado el Espìritu Santo, a travès de los profetas y evangelistas. Y lo peor de todo, la desgracia màs grande de todas : no conocen, todavìa, al Dios vivo y verdadero, no aman a Jesùs, Camino, Verdad y Vida. Su relaciòn con Dios podrìa ser de intimidad amorosa y gozosa, pero todavìa estàn muy lejos de conseguirlo, sin saber que para esto han sido creados.
El panorama de las situaciones dramàticas de nuestro mundo son, ciertamente, tanto en el plano material como espiritual, una realidad demasiado grande y grave que, a todos, a cada uno segùn su situaciòn, nos tiene que cuestionar y afectar tan adentro que nos impulse a hacer algo, convencidos de que "lo poquito" que podamos hacer es un a contribuciòn tan valiosa como necesaria.
Todos los santos han practicado esta polìtica de poner su granito de arena, conscientes de que bien valìa la pena hacerlo, aun sabiendo que la gravedad o grandeza del problema desbordaba todas sus posibilidades. Podrìamos mencionar muchos casos. Uno de ellos es el de la M. Teresa de Calcuta. En una rueda de prensa, uno de los periodistas le hizo este planteamiento: "Usted, Madre Teresa, alimenta a tres millones de hambrientos, de personas, en muchas naciones. Pero ¿Què es eso en comparaciòn con esa multitud de millones de hambrientos que hay en el mundo? La M. Teresa, sin dudar un instante, sonriente respondiò: "Mis hijas y yo hacemos lo poquito que està en nuestras manos. Lo que falta, animense a hacerlo ustedes"
Jesùs, del que nosotros somos miembros, cada dìa, todos los dìas, nos recuerda. con inmenso amor y gozo : ¡Es hora de actuar!
Necesito de la colaboraciòn de todos y cada uno de ustedes. Confìo tan plenamente en ustedes que estoy seguro de que no me van a defraudar.
La Obra es de Dios. Es ciertamente muy grande pero es apasionante ¡ Manos a la Obra !
Sus hermanos màs pobres del mundo entero necesitan de todos ustedes. Sean ustedes sus servidores... "
Transcribo algo de lo que he leido. El que escribiò estas situaciones, reales y escandalosas, ciertamente mencionò terribles realidades que nadie puede negar, pero todo ello, sin quitar gravedad a esas injusticias ¡que nos gritan demasiado fuerte y claman al Cielo! todos, todos sin excepciòn, por fidelidad a Jesùs y amor a nuestros hermanos, los hombres, tendrìamos que tomar tambièn muy en serio otras realidades, tanto o mas serias y graves que las anteriores. Hoy, faltan sacerdotes, catequistas, evangelizadores. Esta situaciòn es grave, preocupante ¿Por què? Casi cuatro mil millones de personas todavìa no tienen la Luz de la Fe, se mueren de hambre, espiritualmente hablando. No tienen el Pan que nos llena de Vida. Sobreviven con migajas que, por muy llenas que estèn de sabidurìa, no alimentan ni llenan las aspiraciones màs profundas del corazòn humano.
Desconocen la Palabra de Dios, el Manjar que nos ha facilitado el Espìritu Santo, a travès de los profetas y evangelistas. Y lo peor de todo, la desgracia màs grande de todas : no conocen, todavìa, al Dios vivo y verdadero, no aman a Jesùs, Camino, Verdad y Vida. Su relaciòn con Dios podrìa ser de intimidad amorosa y gozosa, pero todavìa estàn muy lejos de conseguirlo, sin saber que para esto han sido creados.
El panorama de las situaciones dramàticas de nuestro mundo son, ciertamente, tanto en el plano material como espiritual, una realidad demasiado grande y grave que, a todos, a cada uno segùn su situaciòn, nos tiene que cuestionar y afectar tan adentro que nos impulse a hacer algo, convencidos de que "lo poquito" que podamos hacer es un a contribuciòn tan valiosa como necesaria.
Todos los santos han practicado esta polìtica de poner su granito de arena, conscientes de que bien valìa la pena hacerlo, aun sabiendo que la gravedad o grandeza del problema desbordaba todas sus posibilidades. Podrìamos mencionar muchos casos. Uno de ellos es el de la M. Teresa de Calcuta. En una rueda de prensa, uno de los periodistas le hizo este planteamiento: "Usted, Madre Teresa, alimenta a tres millones de hambrientos, de personas, en muchas naciones. Pero ¿Què es eso en comparaciòn con esa multitud de millones de hambrientos que hay en el mundo? La M. Teresa, sin dudar un instante, sonriente respondiò: "Mis hijas y yo hacemos lo poquito que està en nuestras manos. Lo que falta, animense a hacerlo ustedes"
Jesùs, del que nosotros somos miembros, cada dìa, todos los dìas, nos recuerda. con inmenso amor y gozo : ¡Es hora de actuar!
Necesito de la colaboraciòn de todos y cada uno de ustedes. Confìo tan plenamente en ustedes que estoy seguro de que no me van a defraudar.
La Obra es de Dios. Es ciertamente muy grande pero es apasionante ¡ Manos a la Obra !
domingo, 29 de agosto de 2010
"Operaciòn Contacto"
"La Luz no se puede esconder y el fuego tiene que quemar. Si Jesùs es nuestra Luz, iluminamos. Si el Espìritu Santo vive en nosotros, ese fuego es contagioso" Esta Iluminaciòn, este Fuego de Jesùs son tan esenciales e imprescindibles ¡no pueden faltar en todo bautizado! que, por haber recibido el don de la fe, ha de iluminar a todos, compartiendo ese fuego con todos.
Asì lo ha predicado la Iglesia y asì lo han entendido siempre todos los que aman de verdad a Jesùs. La "Operaciòn Contacto" es una manera, sencilla, pràctica y eficaz, que promueve la comunidad catòlica " Comuniòn y Evangelizaciòn ", en la diòcesis del Callao ( Perù ), para hacer tomar conciencia a los bautizados del tesoro de su Fe, de su compromiso evangelizador. Es una experiencia pastoral que iniciò su obispo Mons. Miguel Irizar. Esta iglesia local està entusiasmada, feliz, agradecida a Dios porque, aunque esa iniciativa lleva pocos años, ha dado muy buenos resultados: los bautizados descubren el tesoro de su fe y comprenden que es necesario compartir ese Don. ¿ En què consiste esta dinàmica pastoral ?
Durante varios dìas, viven un retiro espiritual. Todo lo que se ora y se enseña està dirigido a facilitar que todos tengan un encuentro personal con Jesùs. Luego, en varias jornadas, se les imparte una preparaciòn ( bìblica-eclesial ) en la Escuela de Formaciòn Misionera. Todo ello, en un ambiente familiar y gozoso. Ellos lo llaman " La Fiesta " ¡ No podìa ser de otra manera !
Han sido 500 misioneros que, con el gozo y poder del Espìritu Santo, sintièndose Iglesia viva, han salido a evangelizar las zonas màs necesitadas de la diòcesis. Todos ellos iban felices y animosos, por la dicha y el privilegio de compartir lo màs grande y valioso de todo : su Fe, convencidos de que Jesùs nunca se deja ganar en generosidad y ellos lo van a experimentar personalmente recibiendo inmensamente màs de lo que ellos puedan dar. Recordemos siempre y nunca nos olvidemos de que,en todo el mundo, el Espìritu Santo inicia y promueve dinàmicas similares a èsta. El mandato de Jesùs : " Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia " sigue vigente, hoy màs urgente y apremiante que nunca.
Por esa razòn, nos hemos de dejar guiar por el Espìritu Santo y movidos por El, todas y cada una de las parroquias, grupos, familias... cada uno de nosotros, hemos de activar nuestra creatividad para ser màs y mejores discìpulos de Jesùs, evangelizadores,convencidos y convincentes. Podemos estar seguros de que lograremos muchos y muy buenos frutos ¿Hay alguna tarea màs grandiosa y beneficiosa que anunciar a Jesùs, trabajar para que todos se aprovechen de El y disfruten, ahora y por toda la eternidad, de su Amor ?
viernes, 13 de agosto de 2010
UN GRITO DE 4.OOO MILLONES DE SERES HUMANOS
Un domingo, en una ciudad importante del paìs, al finalizar la Eucaristìa, se me acercò una mujer de unos 40 años de edad, quien, con toda sinceridad, me confesò su asombro por haber escuchado ¡ por primera vez ! que" todavìa hay 4.000 millones de seres humanos que no conocen al Dios, vivo y verdadero, ni a su Hijo muy amado, Jesucristo"
Este grito de auxilio nos tendrìa que martillar el corazòn a todos y cada uno de los bautizados. Este grito desgarrador de esa multitud de hombres y mujeres, hermanos nuestros, es una llamada tan apremiante a todos, desde el Papa de Roma hasta el ùltimo niño que acaba de celebrar su Primera Comuniòn que nos tendrìa que sacudir de tal manera que no nos deberìa permitir dormir en la rutina y el conformismo, sino estimularnos a valorar cada dìa màs el tesoro de nuestra fe, promoviendo nuestra conciencia de que somos llamados y enviados a evangelizar, " para que todos conozcan la Verdad y sean salvados por Jesùs "
Bueno, muy bueno y siempre provechoso para todos recordar, profundizar y vivir lo que somos: presencia y prolongaciòn de Jesùs, allì donde vivimos y trabajamos, empeñados en cumplir la misiòn que, personalmente, nos confiò Jesùs el dìa-acontecimiento de nuestro Bautismo.
El don de la Fe es misiòn que se nos confìa, compromiso de ser "los brazos, la voz y los pies de Jesùs" ya que El quiere necesitar de cada uno de nosotros paracontinuar y perfeccionar la Obra màs grande y transcendental de todas: que "todos conozcan al Dios verdadero y al que El ha enviado: Jesucristo "
La cifra de 4.000 millones de personas que- todavìa -no conocen el Camino, la Verdad y la Vida: a Jesucristo, es una situaciòn, grave y desafiante, que nos afecta a todos los bautizados, a todos sin excepciòn, recordàndonos sin cesar, de dìa y de noche, que somos "responsables de la salvaciòn de la humanidad, misiòn personal e intrasferible que Jesus nos ha confiado personalmente, desde el dìa de nuestro Bautismo" misiòn que hemos de tomar muy en serio, cada uno segùn su estado y segùn sus posibilidades.
Nuestro aporte personal para hacer posible la evangelizaciòn de esa multitud de personas, por las que Jesùs ha dado su vida y ha derramado su sangre es tan importante como necesario. Esos millones de hermanos nuestros tienen derecho a beneficiarse de lo que Jesùs ha realizado para beneficio y salvaciòn de todos. Y nosotros derecho a crecer espiritualmente, a gozar con ellos de las maravillas que Dios hace en ellos y por medio de ellos, para santificaciòn de todos. ¡Ah, si vièramos, aunque fuera de lejos e imperfectamente, lo que esto significa: las muchìsimas e increibles gracias y beneficios que ellos y nosotros recibirìamos si ellos fueran evangelizados, todos los esfuerzos, todos los sacrificios nos parecerìan insignificantes y desprecia bles.Hay personas que piensan que esos 4.000 millones de hombres y mujeres " se pueden salvar en su propia religiòn, siguiendo su propia conciencia "y llegan incluso a afirmar que no hay necesidad de inquietarles o imponerles otra religiòn, sin advertir que esa su forma de pensar no sòlo no està de acuerdo con lo que piensa y quiere Dios, sino que esconde una mentalidad còmoda y despreocupada.
Los que asì piensan olvidan lo que Jesùs mandò a su iglesia, a todos y cada uno de los bautizados: "Vayan por todo el mundo y prediquen a todos la Buena noticia de la salvaciòn", sin acordarse de que ese mandato la Iglesia lo ha tomado muy a pecho y ha practicado durante 2.000 años.
El Papa Pablo VI, queriendo salir al paso de esta mentalidad, dijo unas palabras, muy claras y muy serias : "Los pueblos y naciones que todavìa no conocen a Jesùs ni su plan de salvaciòn, pueden salvarse por caminos que Dios tiene y nosotros no conocemos, pero ¿podremos salvarnos nosotros si no nos preocupamos de vivir nuestra Fe y anunciar a Jesùs, queriendo que todos le conozcan y le amen?
Oigamos todos ese grito: son cuatro millones de voces. Hagamos algo. Todos podemos hacer inmensamente màs de lo que imaginamos. Vivamos cada dìa màs unidos a Jesùs. Intensifiquemos nuestra oraciòn. Ofrezcàmonos, cada dìa, con Jesùs, a Dios-Padre, en uniòn con el Espìritu Santo, por la salvaciòn de todos, empezando por los que viven con nosotros o a nuestro lado.
Recordemos, con emociòn y gozo, que Jesùs nos valora y nos necesita: a todos, a cada uno. No podemos defraudarle.-
Este grito de auxilio nos tendrìa que martillar el corazòn a todos y cada uno de los bautizados. Este grito desgarrador de esa multitud de hombres y mujeres, hermanos nuestros, es una llamada tan apremiante a todos, desde el Papa de Roma hasta el ùltimo niño que acaba de celebrar su Primera Comuniòn que nos tendrìa que sacudir de tal manera que no nos deberìa permitir dormir en la rutina y el conformismo, sino estimularnos a valorar cada dìa màs el tesoro de nuestra fe, promoviendo nuestra conciencia de que somos llamados y enviados a evangelizar, " para que todos conozcan la Verdad y sean salvados por Jesùs "
Bueno, muy bueno y siempre provechoso para todos recordar, profundizar y vivir lo que somos: presencia y prolongaciòn de Jesùs, allì donde vivimos y trabajamos, empeñados en cumplir la misiòn que, personalmente, nos confiò Jesùs el dìa-acontecimiento de nuestro Bautismo.
El don de la Fe es misiòn que se nos confìa, compromiso de ser "los brazos, la voz y los pies de Jesùs" ya que El quiere necesitar de cada uno de nosotros paracontinuar y perfeccionar la Obra màs grande y transcendental de todas: que "todos conozcan al Dios verdadero y al que El ha enviado: Jesucristo "
La cifra de 4.000 millones de personas que- todavìa -no conocen el Camino, la Verdad y la Vida: a Jesucristo, es una situaciòn, grave y desafiante, que nos afecta a todos los bautizados, a todos sin excepciòn, recordàndonos sin cesar, de dìa y de noche, que somos "responsables de la salvaciòn de la humanidad, misiòn personal e intrasferible que Jesus nos ha confiado personalmente, desde el dìa de nuestro Bautismo" misiòn que hemos de tomar muy en serio, cada uno segùn su estado y segùn sus posibilidades.
Nuestro aporte personal para hacer posible la evangelizaciòn de esa multitud de personas, por las que Jesùs ha dado su vida y ha derramado su sangre es tan importante como necesario. Esos millones de hermanos nuestros tienen derecho a beneficiarse de lo que Jesùs ha realizado para beneficio y salvaciòn de todos. Y nosotros derecho a crecer espiritualmente, a gozar con ellos de las maravillas que Dios hace en ellos y por medio de ellos, para santificaciòn de todos. ¡Ah, si vièramos, aunque fuera de lejos e imperfectamente, lo que esto significa: las muchìsimas e increibles gracias y beneficios que ellos y nosotros recibirìamos si ellos fueran evangelizados, todos los esfuerzos, todos los sacrificios nos parecerìan insignificantes y desprecia bles.Hay personas que piensan que esos 4.000 millones de hombres y mujeres " se pueden salvar en su propia religiòn, siguiendo su propia conciencia "y llegan incluso a afirmar que no hay necesidad de inquietarles o imponerles otra religiòn, sin advertir que esa su forma de pensar no sòlo no està de acuerdo con lo que piensa y quiere Dios, sino que esconde una mentalidad còmoda y despreocupada.
Los que asì piensan olvidan lo que Jesùs mandò a su iglesia, a todos y cada uno de los bautizados: "Vayan por todo el mundo y prediquen a todos la Buena noticia de la salvaciòn", sin acordarse de que ese mandato la Iglesia lo ha tomado muy a pecho y ha practicado durante 2.000 años.
El Papa Pablo VI, queriendo salir al paso de esta mentalidad, dijo unas palabras, muy claras y muy serias : "Los pueblos y naciones que todavìa no conocen a Jesùs ni su plan de salvaciòn, pueden salvarse por caminos que Dios tiene y nosotros no conocemos, pero ¿podremos salvarnos nosotros si no nos preocupamos de vivir nuestra Fe y anunciar a Jesùs, queriendo que todos le conozcan y le amen?
Oigamos todos ese grito: son cuatro millones de voces. Hagamos algo. Todos podemos hacer inmensamente màs de lo que imaginamos. Vivamos cada dìa màs unidos a Jesùs. Intensifiquemos nuestra oraciòn. Ofrezcàmonos, cada dìa, con Jesùs, a Dios-Padre, en uniòn con el Espìritu Santo, por la salvaciòn de todos, empezando por los que viven con nosotros o a nuestro lado.
Recordemos, con emociòn y gozo, que Jesùs nos valora y nos necesita: a todos, a cada uno. No podemos defraudarle.-
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