Nosotros, los creyentes en Jesùs, somos inmensamente ricos. Somos multimillonarios. Los màs ricos y afortunados del mundo. Lo podemos decir, publicar, hacèrselo saber a todos ¡ so bre todo, con nuestra vida y testimonio personal ! No exageramos nada. Esa es la verdad y nadie la puede negar. Por pura bondad de Dios, sin ningùn mèrito por parte nuestra, hemos recibido el tesoro màs grande y valioso de todos: Nuestra fe, cristiana y catòlica.
Todos los millones de todos los bancos, todas las joyas y obras de arte, todas las fortunas que podamos imaginar o reunir, en comparaciòn con el caudal, increible e inabarcable, de nuestra fe, son una nada tan insignificante como ridìcula.
El tesoro de nuestra fe es humanamente imposible de valorar. Sòlo en el cielo, cuando veamos a Dios, cara a cara, podremos valorar ese tesoro, de verdad, abarcar toda su riqueza.
Cada dìa, todos los dìas, todos tendrìamos que agradecer esa gracia, ese privilegio que Dios nos ha regalado, disfrutàndolo cada vez màs, afanàndonos en compartirlo con cuantos màs podamos, sobre todo, con los que todavìa no lo tienen.
Un tesoro ¡cuànto màs el tesoro de los tesoros! bien merece que lo valoremos con dedicaciòn y esmero. No podemos llamarnos los màs ricos de todos si lo mantenemos en una caja fuerte como si fuera una fortuna-monopolio " sòlo para nosotros "
Somos los màs ricos, los màs afortunado y privilegiados del mundo ¿Por què? Porque Dios, siendo Dios, no podìa darnos nada màs grande ni mejor que ¡El mismo!: su Amor, su Vida y Salvaciòn.
El tesoro de nuestra fe - recordèmoslo siempre - lo hemos de valorar al màximo, viviendo tan unidos con Jesùs que nos gocemos de ser siempre y en todo lugar: sus manos y sus pies, su presencia, de tal manera que cuantos nos miren a nosotros ¡le vean a El en cada uno de nosotros!
Multimillonarios somos, y toda la eternidad serà insuficiente para valorar, disfrutar y agradecer ese inmenso caudal que Dios nos ha dado.
Ahora, conscientes de ese inmenso y fabuloso tesoro, todos lo hemos de explotar al màximo ¿Còmo? Orando sin cesar, ofreciendo nuestra vida: alegrìas, esperanzas, trabajos y sufrimientos por los que todavìa no tienen el don de la Fe, utilizando todos nuestros recursos, personales y tècnicos, que estèn a nuestro alcance, para difundir y anunciar a Jesùs, pero sobre todo, siendo testigos, convencidos y convincentes, deCristo, vivo y resucitado.
Hoy màs que nunca, todos los bautizados sintièndonos los màs ricos y privilegiados de todos, nos hemos de entusiasmar ¡y cada dìa màs y màs! en sacar el màximo provecho de ese caudal, de ese tesoro que hemos recibido, renovando sin cesar nuestra decisiòn de ser testigos- anunciadores de Jesùs.
Ahì està nuestra plenitud y realizaciòn personal, nuestra felicidad, ahora y por toda la eternidad.
martes, 15 de junio de 2010
¡Cuánto puede la oración de una mamá!
" Señor, yo ya he vivido bastante, en cambio, esta muchachita, que es mi hija Paulina, està empezando a vivir. Si te parece bien, llèvame contigo, pero a ella devuèlvele la salud y haz que conserve su vida"
La que asì oraba era la mamà de Paulina Jaricot, la que un dìa serìa un magnìfico instrumento del Espìritu Santo en favor de toda la Iglesia universal. ¡Què hermosa oraciòn! Plegaria sencilla y sincera, expresiòn de una gran fe, de un amor admirable. Se advierte, enseguida, que esta oraciòn y la forma como està presentada, es de una mamà muy creyente y fervorosa.
Le brotò de lo màs profundo del corazòn. Es verdad que hablaba la boca, pero era el corazòn derretido, el corazòn de una mamà, el que oraba y suplicaba. Asì, conquistò a Dios, logrando inmensamente màs de lo que ella podìa imaginar.
Todos sabemos que Dios se emociona de tal manera cada vez que una mamà ora por sus hijos, que no sabe, no puede negar lo que ellas piden, sobre todo, cuando piden lo que Dios quiere darnos.
¡Nadie ora con màs amor, con màs corazòn que una mamà! ¿ Nos sorprenderemos de que ellas, cuando oran por el bien de sus hijos, sean especialistas en acariciar y conquistar el corazòn de Papà-Dios, logrando muchìsimo màs de lo que ellas puedan soñar !
Esta mamà nunca imaginò lo que Dios tenìa preparado para su hija, Paulina Jaricot, ya que no sòlo recuperò la salud corporal sino que fue conquistada por Jesùs, quien la librò de sus vanidades, enamoràndola con un amor especial. Quiso elegirla para hacerla instrumento suyo, porque querìa hacer en ella y por medio de ella, obras grandes y hermosas, no sòlo en Francia, su pais natal, sino en la Iglesia universal, en el mundo entero.
¿Por què la oraciòn desta mamà penetrò tan adentro en el corazòn de Papa-Dios ? Porque ella, movida por su gran fe, anteponìa la voluntad de Dios por encima de la salud de su hija muy querida: "Señor, si te parece bien..." Frase, tan repleta de ternura, que parece sacada de los evangelios.
Aprendamos de esta mamà: que es bueno, muy bueno que pidamos a Dios el bien supremo: la vida, la salud de nuestros seres màs queridos, pero cuidando con especial empeño de pedir primero -y sobre todo- que se cumpla la voluntad de Dios en nosotros, convencidos de que ¡siempre saldremos ganando! Es lo mejor que podemos hacer.
Dios quiere infinitamente màs nuestro bien y provecho que nosotros mismos. Cuando pedimos, con humildad e insistencia, que se cumpla la Voluntad de Dios en nosotros, en la persona que amamos, podemos tener la certeza que recibiremos inmensamente màs de lo que nosotros pedimos o esperamos.
La mamà de Paulina Jaricot pidiò la salud de su hijita muy querida, pero prefiriò la voluntad de Dios. Ella no pudo ni imaginar que Dios desbordarìa sus expectativas. Su hija facilitò el que Dios pudiera iniciar y promover la Obra pontificia de la Propagaciòn de la Fe, obra que ha realizado y seguirà realizando - a travès de los siglos - un bien inmenso e inabarcable en toda la Iglesia universal, en millones y millones de personas que se han beneficiado - y seguiràn beneficiàndose - de esta Obra, por lo que la mamà y su hija Paulina cantaràn eternamente las maravillas de Dios.
La que asì oraba era la mamà de Paulina Jaricot, la que un dìa serìa un magnìfico instrumento del Espìritu Santo en favor de toda la Iglesia universal. ¡Què hermosa oraciòn! Plegaria sencilla y sincera, expresiòn de una gran fe, de un amor admirable. Se advierte, enseguida, que esta oraciòn y la forma como està presentada, es de una mamà muy creyente y fervorosa.
Le brotò de lo màs profundo del corazòn. Es verdad que hablaba la boca, pero era el corazòn derretido, el corazòn de una mamà, el que oraba y suplicaba. Asì, conquistò a Dios, logrando inmensamente màs de lo que ella podìa imaginar.
Todos sabemos que Dios se emociona de tal manera cada vez que una mamà ora por sus hijos, que no sabe, no puede negar lo que ellas piden, sobre todo, cuando piden lo que Dios quiere darnos.
¡Nadie ora con màs amor, con màs corazòn que una mamà! ¿ Nos sorprenderemos de que ellas, cuando oran por el bien de sus hijos, sean especialistas en acariciar y conquistar el corazòn de Papà-Dios, logrando muchìsimo màs de lo que ellas puedan soñar !
Esta mamà nunca imaginò lo que Dios tenìa preparado para su hija, Paulina Jaricot, ya que no sòlo recuperò la salud corporal sino que fue conquistada por Jesùs, quien la librò de sus vanidades, enamoràndola con un amor especial. Quiso elegirla para hacerla instrumento suyo, porque querìa hacer en ella y por medio de ella, obras grandes y hermosas, no sòlo en Francia, su pais natal, sino en la Iglesia universal, en el mundo entero.
¿Por què la oraciòn desta mamà penetrò tan adentro en el corazòn de Papa-Dios ? Porque ella, movida por su gran fe, anteponìa la voluntad de Dios por encima de la salud de su hija muy querida: "Señor, si te parece bien..." Frase, tan repleta de ternura, que parece sacada de los evangelios.
Aprendamos de esta mamà: que es bueno, muy bueno que pidamos a Dios el bien supremo: la vida, la salud de nuestros seres màs queridos, pero cuidando con especial empeño de pedir primero -y sobre todo- que se cumpla la voluntad de Dios en nosotros, convencidos de que ¡siempre saldremos ganando! Es lo mejor que podemos hacer.
Dios quiere infinitamente màs nuestro bien y provecho que nosotros mismos. Cuando pedimos, con humildad e insistencia, que se cumpla la Voluntad de Dios en nosotros, en la persona que amamos, podemos tener la certeza que recibiremos inmensamente màs de lo que nosotros pedimos o esperamos.
La mamà de Paulina Jaricot pidiò la salud de su hijita muy querida, pero prefiriò la voluntad de Dios. Ella no pudo ni imaginar que Dios desbordarìa sus expectativas. Su hija facilitò el que Dios pudiera iniciar y promover la Obra pontificia de la Propagaciòn de la Fe, obra que ha realizado y seguirà realizando - a travès de los siglos - un bien inmenso e inabarcable en toda la Iglesia universal, en millones y millones de personas que se han beneficiado - y seguiràn beneficiàndose - de esta Obra, por lo que la mamà y su hija Paulina cantaràn eternamente las maravillas de Dios.
viernes, 4 de junio de 2010
TODO UN AÑO DEDICADO A PAULINA JARICOT
¿Quièn es Paulina Jaricot?
Paulina Jaricot es una mujer que naciò en el año de 1.799, en Lyon, Francia. Desde que Jesùs le tocò el corazòn y la llenò de Amor con el Espìritu Santo, no sòlo dejò las vanidades y su frialdad espiritual, sino que empezò una nueva vida, haciendo posible una obra que ha desbordado todas las expectativas humanas ¿ Què obra ha sido èsa ? ¡ La Obra Pontificia de la propagaciòn de la Fe !
En una ocasiòn, regresando a su casa, cansada del trabajo del dìa, le pidiò a la muchacha de servicio que diera algo que animara a su corazòn, muy necesitado de alegrìa, y recibiò una revista misionera, cuya lectura le tocò tan adentro que tuvo una feliz iniciativa: " Por què no reunir algunas per-sonas fervorosas que recen por las misiones y ayuden con una pequeña cantidad de dinero ?"
Esta idea la hizo suya, asumièndola con entusiasmo. Formò pequeños grupos de 10 personas, que se comprometìan a orar, a hacer pequeños sacrificios, con una intenciòn muy concreta: apoyar la propagaciòn de la Fe catòlica en el mundo.
Fue tan grande el espìritu misionero de Paulina que esta iniciativa suya se extendiò por toda Francia.
Esta semillita surgiò en el año 1.818, pero adquiriò tal fuerza que, a los cuatro años, la Iglesia la quiso hacer suya, dàndole el calificativo de "pontificia". Era obra de la iglesia y para toda la Iglesia.
¡Cuànto puede una persona humana - Jaricot era mujer joven - cuando nos dejamos poseer y guiar por el Espìritu Santo !
La Obra Pontificia de la Propagaciòn de la Fe que iniciò y puso en marcha Paulina Jaricot es, sin duda ninguna, la agencia màs grande de ayuda a las misiones en toda la historia de la Iglesia catòlica.
¡Què fuerza transformadora tiene la evangelizaciòn que no sòlo anuncia la mejor noticia : Jesùs es el Dios que nos ama y nos salva, sino que realiza obras sociales en favor de los màs necesitados y marginados del mundo!
Paulina era muy misionera. Vivìa una intensa y profunda vida espiritual, demostrando una gran pasiòn por la justicia social. Se afanaba por evangelizar a los obreros, pero tambièn trabajaba con pasiòn por promover la justicia y los derechos de la clase obrera.
Como le sucediò a Jesùs, a Paulina le tocò sufrir no pocas contrariedades y desprecios. Todo ello lo llevò con paz y mucha serenidad. Ella vivìa llena de Fe y de Amor.
El Papa Leòn XIII hizo este elogio de Paulina Jaricot: " Por su fe, su confianza, su fuerza de espìritu, su dulzura y aceptaciòn de todas sus cruces, es ejemplo para todos"
El Papa Juan XXIII reconociò sus cualidades y virtudes, su entrega a la causa misionera, consideràndola " venerable ", inicio de su proceso a los altares.
Nos podemos preguntar : ¿Què mensaje nos ha dejado Paulina Jaricot?
Hoy, en nuestro siglo XXI, nos dice a todos y cada uno de nosotros:" Vivan su fe, enamorados de Jesucristo. Oren, trabajen, ofrezcan sus sufrimientos con los de Jesùs. Todo, por la salvaciòn del mundo, para que todos conozcan al Dios, vivo y verdadero, y a su Hijo, Jesucristo. Sièntanse orgullosos, felices y agradecidos de ser Iglesia misionera.
De esta manera, agradeceràn el tesoro màs grande de todos: nuestra Fe"
Todo este año 2.010 ha sido dedicado a esta mujer de fe, profunda y misionera, para que todos y cada uno de los bautizados nos animemos a ser màs cristianos, mejores evangelizadores.
Paulina Jaricot es un hermoso y elocuente testimonio de vida cristiana-misionera. Ella es ejemplo y punto de referencia para que -cada dìa - nos aprovechemos màs y màs de Jesùs y nos gocemos intensamente de su Amor, compartiendo este nuestro tesoro con todos los que màs podamos: con los que viven a nuestro lado y ¡tambièn! con los que fìsicamente estàn lejos de nosotros ¿còmo? Orando y ofreciendo nuestra vida por ellos.
Esta fue la felicidad de Paulina Jaricot ¿No ha de ser tambièn la de cada uno de nosotros?
Paulina Jaricot es una mujer que naciò en el año de 1.799, en Lyon, Francia. Desde que Jesùs le tocò el corazòn y la llenò de Amor con el Espìritu Santo, no sòlo dejò las vanidades y su frialdad espiritual, sino que empezò una nueva vida, haciendo posible una obra que ha desbordado todas las expectativas humanas ¿ Què obra ha sido èsa ? ¡ La Obra Pontificia de la propagaciòn de la Fe !
En una ocasiòn, regresando a su casa, cansada del trabajo del dìa, le pidiò a la muchacha de servicio que diera algo que animara a su corazòn, muy necesitado de alegrìa, y recibiò una revista misionera, cuya lectura le tocò tan adentro que tuvo una feliz iniciativa: " Por què no reunir algunas per-sonas fervorosas que recen por las misiones y ayuden con una pequeña cantidad de dinero ?"
Esta idea la hizo suya, asumièndola con entusiasmo. Formò pequeños grupos de 10 personas, que se comprometìan a orar, a hacer pequeños sacrificios, con una intenciòn muy concreta: apoyar la propagaciòn de la Fe catòlica en el mundo.
Fue tan grande el espìritu misionero de Paulina que esta iniciativa suya se extendiò por toda Francia.
Esta semillita surgiò en el año 1.818, pero adquiriò tal fuerza que, a los cuatro años, la Iglesia la quiso hacer suya, dàndole el calificativo de "pontificia". Era obra de la iglesia y para toda la Iglesia.
¡Cuànto puede una persona humana - Jaricot era mujer joven - cuando nos dejamos poseer y guiar por el Espìritu Santo !
La Obra Pontificia de la Propagaciòn de la Fe que iniciò y puso en marcha Paulina Jaricot es, sin duda ninguna, la agencia màs grande de ayuda a las misiones en toda la historia de la Iglesia catòlica.
¡Què fuerza transformadora tiene la evangelizaciòn que no sòlo anuncia la mejor noticia : Jesùs es el Dios que nos ama y nos salva, sino que realiza obras sociales en favor de los màs necesitados y marginados del mundo!
Paulina era muy misionera. Vivìa una intensa y profunda vida espiritual, demostrando una gran pasiòn por la justicia social. Se afanaba por evangelizar a los obreros, pero tambièn trabajaba con pasiòn por promover la justicia y los derechos de la clase obrera.
Como le sucediò a Jesùs, a Paulina le tocò sufrir no pocas contrariedades y desprecios. Todo ello lo llevò con paz y mucha serenidad. Ella vivìa llena de Fe y de Amor.
El Papa Leòn XIII hizo este elogio de Paulina Jaricot: " Por su fe, su confianza, su fuerza de espìritu, su dulzura y aceptaciòn de todas sus cruces, es ejemplo para todos"
El Papa Juan XXIII reconociò sus cualidades y virtudes, su entrega a la causa misionera, consideràndola " venerable ", inicio de su proceso a los altares.
Nos podemos preguntar : ¿Què mensaje nos ha dejado Paulina Jaricot?
Hoy, en nuestro siglo XXI, nos dice a todos y cada uno de nosotros:" Vivan su fe, enamorados de Jesucristo. Oren, trabajen, ofrezcan sus sufrimientos con los de Jesùs. Todo, por la salvaciòn del mundo, para que todos conozcan al Dios, vivo y verdadero, y a su Hijo, Jesucristo. Sièntanse orgullosos, felices y agradecidos de ser Iglesia misionera.
De esta manera, agradeceràn el tesoro màs grande de todos: nuestra Fe"
Todo este año 2.010 ha sido dedicado a esta mujer de fe, profunda y misionera, para que todos y cada uno de los bautizados nos animemos a ser màs cristianos, mejores evangelizadores.
Paulina Jaricot es un hermoso y elocuente testimonio de vida cristiana-misionera. Ella es ejemplo y punto de referencia para que -cada dìa - nos aprovechemos màs y màs de Jesùs y nos gocemos intensamente de su Amor, compartiendo este nuestro tesoro con todos los que màs podamos: con los que viven a nuestro lado y ¡tambièn! con los que fìsicamente estàn lejos de nosotros ¿còmo? Orando y ofreciendo nuestra vida por ellos.
Esta fue la felicidad de Paulina Jaricot ¿No ha de ser tambièn la de cada uno de nosotros?
viernes, 28 de mayo de 2010
EL ESPIRITU SANTO SIGUE HACIENDO MARAVILLAS
Basta un poquito de atenciòn para advertir que el Espìritu Santo està hoy màs activo que nunca. En todo el Cuerpo de Cristo, en hombres y mujeres, de toda naciòn, edad y condiciòn, està realizando continuas y admirables maravillas. Unas son ìntimas, otras, màs vistosas, pero todas son increibles,asombrosas, obras de su Amor. Entre las que màs nos impresionan, humanamente hablando, podemos mencionar las que està realizando en Tom Peterson, catòlico de Estados Unidos de Amèrica. Multitud de personas estàn tocadas por el Espìritu Santo y muchas de ellas transformadas por el poder de su Amor.
Tom - lo declara pùblicamente - era catòlico, pero " a su manera". Acudìa a la Iglesia, pero su fe era muy deficiente. No vìvìa el Amor de Jesùs ni tampoco se afanaba por compartir su fe con los demàs. Cuenta èl mismo que tuvo dos sueños. En uno, veìa còmo asfixiaban a un recièn nacido. En otro, còmo promocionaban anuncios.
Dios se valiò de estos sueños para cambiar el corazòn y la vida de Tom, quien se sintiò llamado a " ponerse a la orden " del Espìritu Santo.
Utilizando los medios de comunicaciòn social, emprendiò una campaña de acercamiento a : ateos, ex-catòlicos y catòlicos no practicantes.
El mensaje de todas sus campañas era muy claro y directo: ¡Catòlicos, regresen a casa!
La efectividad de dicha campaña, en sus resultados, externamente visibles, es realmente admirable: doscientas mil personas han decidido volver a Jesùs, reintegràndose a la Iglesia Catòlica.Un millòn de personas han conocido la campaña, han recibido el mensaje, en ochenta paìses.
Tom Peterson està experimentando en su vida, en la campaña de acercamiento-evangelizaciòn a los "alejados", la presencia del Espìritu Santo, la fuerza poderosa de su Amor. Dìa a dìa, aumenta el nùmero de los que se benefician de esa novedosa campaña de evangelizaciòn, y como era de esperar han surgido nuevos retos y oportunidades, involucrando a màs integrantes y colaboradores.
Esta actuaciòn, especial y llamativa del Espìritu Santo, en Tom y, a travès de èl, en muchos hombres y mujeres, nos ha de tocar el corazòn a cada uno de nosotros, de manera que nos recuerde y nos ayude a tomar mayor conciencia de una realidad muy hermosa y estimulante : todos y cada uno de los bautizados somos instrumentos muy valiosos para el Espìritu Santo. El quiere necesitar de nuestra pequeña buena voluntad para hacer en nosotros y por medio nuestro cosas muy hermosas, su Obra de Amor y Salvaciòn.
Sòlo falta que nos ofrezcamos a El, que nos pongamos a su disposiciòn, para que su Amor siga haciendo maravillas en nosotros y por medio nuestro en muchas personas.
El Espìritu Santo es el primero, el màs entusiasta partidario de activar todo el poder de su Amor en cada uno de nosotros, de hacer presente a Jesùs en nosotros y por medio nuestro alcanzar a cada vez mayor nùmero de personas. Se trata de que lo experimentemos, cada uno de nosotros. Si nos animamos a ponernos a su disposiciòn, quedaremos admirados, alegràndonos de ser sus instrumentos. Muchas personas seràn transformadas, por lo que bendeciràn y daràn gracias a Dios por causa nuestra.
Tom - lo declara pùblicamente - era catòlico, pero " a su manera". Acudìa a la Iglesia, pero su fe era muy deficiente. No vìvìa el Amor de Jesùs ni tampoco se afanaba por compartir su fe con los demàs. Cuenta èl mismo que tuvo dos sueños. En uno, veìa còmo asfixiaban a un recièn nacido. En otro, còmo promocionaban anuncios.
Dios se valiò de estos sueños para cambiar el corazòn y la vida de Tom, quien se sintiò llamado a " ponerse a la orden " del Espìritu Santo.
Utilizando los medios de comunicaciòn social, emprendiò una campaña de acercamiento a : ateos, ex-catòlicos y catòlicos no practicantes.
El mensaje de todas sus campañas era muy claro y directo: ¡Catòlicos, regresen a casa!
La efectividad de dicha campaña, en sus resultados, externamente visibles, es realmente admirable: doscientas mil personas han decidido volver a Jesùs, reintegràndose a la Iglesia Catòlica.Un millòn de personas han conocido la campaña, han recibido el mensaje, en ochenta paìses.
Tom Peterson està experimentando en su vida, en la campaña de acercamiento-evangelizaciòn a los "alejados", la presencia del Espìritu Santo, la fuerza poderosa de su Amor. Dìa a dìa, aumenta el nùmero de los que se benefician de esa novedosa campaña de evangelizaciòn, y como era de esperar han surgido nuevos retos y oportunidades, involucrando a màs integrantes y colaboradores.
Esta actuaciòn, especial y llamativa del Espìritu Santo, en Tom y, a travès de èl, en muchos hombres y mujeres, nos ha de tocar el corazòn a cada uno de nosotros, de manera que nos recuerde y nos ayude a tomar mayor conciencia de una realidad muy hermosa y estimulante : todos y cada uno de los bautizados somos instrumentos muy valiosos para el Espìritu Santo. El quiere necesitar de nuestra pequeña buena voluntad para hacer en nosotros y por medio nuestro cosas muy hermosas, su Obra de Amor y Salvaciòn.
Sòlo falta que nos ofrezcamos a El, que nos pongamos a su disposiciòn, para que su Amor siga haciendo maravillas en nosotros y por medio nuestro en muchas personas.
El Espìritu Santo es el primero, el màs entusiasta partidario de activar todo el poder de su Amor en cada uno de nosotros, de hacer presente a Jesùs en nosotros y por medio nuestro alcanzar a cada vez mayor nùmero de personas. Se trata de que lo experimentemos, cada uno de nosotros. Si nos animamos a ponernos a su disposiciòn, quedaremos admirados, alegràndonos de ser sus instrumentos. Muchas personas seràn transformadas, por lo que bendeciràn y daràn gracias a Dios por causa nuestra.
lunes, 17 de mayo de 2010
UN CORAZON TAN GRANDE COMO EL MUNDO
Leì, en una ocasiòn, que un sacerdote celebraba la Eucaristìa en un altar cubierto con un mantel en el que aparecìa un globo terràqueo, muy vistoso, con un corazòn muy grande. Cuando alguien le preguntaba el por què de ese globo con el dibujo del corazòn, respondìa muy gozoso: " Soy sacerdote de todos y para todos. Necesito vivir la Eucaristìa recordando siempre que mi corazòn tiene que ser tan grande como el mundo "
Este sacerdote decìa una gran verdad. Vivìa lo que la Iglesia proclama y enseña. El testimonio de este sacerdote nos recuerda a todos los bautizados que, por formar parte de Jesùs, por ser miembros de la Iglesia que El fundò, nuestro corazòn ha de ser tan grande como el mundo.
No se trata, claro està, de que pretendamos que nuestro corazòn tenga el volumen, la extensiòn del globo terràqueo. Esa interpretaciòn serìa descabellada e imposible.
Nuestra fe es catòlica y, como tal, necesita abrirse, proyectarse hasta los confines de la tierra.
Nuestro corazòn catòlico ha de latir con el Amor de Cristo, sincronizado con el de El, queriendo abarcar a todos los hombres, sobre todo, a los que todavìa no le conocen ni le aman.
Nos conviene, nos hace mucho bien a todos, recordar siempre que, desde el Dìa-Acontecimiento, de nuestro bautismo, Papà-Dios no sòlo nos hizo nacer como verdaderos hijos suyos, sino que nos diò un corazòn nuevo, un corazòn capaz de amar a todos, dotado, preparado para compartir la Vida, la Luz, la Salvaciòn con todos, con los de cerca y con los de lejos, conocidos y desconocidos.
Si el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, es ministro de Jesùs para todos, cada bautizado ha de vivir consciente de que su vida y su corazòn tienen que ser catòlicos, compartiendo con todos el tesoro de la Fe.
Cada dìa, todos los dìas ¡ continuamente ! el Espìritu Santo nos recuerda y nos pide a cada bautizado, niño, joven, adulto o anciano, vivir nuestra fe en clave misionera, al tiempo que nos llena el corazòn de su Amor, impulsàndonos a : orar, sin cesar, por la salvaciòn de todos; a ofrecer - desde el ini-cio del dìa - nuestro trabajo, nuestras obras y, en especial, todos nuestros sufrimientos; todo ello, unido con el sacrificio de Jesùs en la cruz, asumiendo, haciendo nuestro, el anhelo de la Santìsima Trinidad, el màs sublime e importante de todos, como es el que " todos conozcan al Dios, ùnico y verdadero y a Jesucristo, su Enviado "
Todos los santos, hombres y mujeres, han sido siempre personas " que han conocido el Amor de Dios y han creido en èl " de tal manera que su corazòn latìa en sintonìa con el mundo entero, deseando ardientemente que todos conocieran a Jesùs y se aprovecharan de su Amor y Salvaciòn.
Y aunque sus pies nunca salieran de su paìs o de su convento ( recordemos a Santa Teresita del Niño Jesùs, que nunca saliò de su convento, pero tenìa tal espìritu misionero, que la Iglesia la ha proclamado patrona de las Misiones) su corazòn se abrìa al mundo, queriendo abarcar a todos, deseando contagiar a todos de su Amor y de su Fe.
Nuestra felicidad serà siempre sabernos amados por Papà-Dios, vivir con Jesùs, estar habitados por el Espìritu Santo, agradeciendo continua y gozosamente esta categorìa divina, orando, trabajando - con Jesùs - para que todos, los de cerca y los de lejos, tengan el mismo Tesoro que tenemos nosotros. Es asì, como nuestro corazòn es tan grande como el mundo.-
Este sacerdote decìa una gran verdad. Vivìa lo que la Iglesia proclama y enseña. El testimonio de este sacerdote nos recuerda a todos los bautizados que, por formar parte de Jesùs, por ser miembros de la Iglesia que El fundò, nuestro corazòn ha de ser tan grande como el mundo.
No se trata, claro està, de que pretendamos que nuestro corazòn tenga el volumen, la extensiòn del globo terràqueo. Esa interpretaciòn serìa descabellada e imposible.
Nuestra fe es catòlica y, como tal, necesita abrirse, proyectarse hasta los confines de la tierra.
Nuestro corazòn catòlico ha de latir con el Amor de Cristo, sincronizado con el de El, queriendo abarcar a todos los hombres, sobre todo, a los que todavìa no le conocen ni le aman.
Nos conviene, nos hace mucho bien a todos, recordar siempre que, desde el Dìa-Acontecimiento, de nuestro bautismo, Papà-Dios no sòlo nos hizo nacer como verdaderos hijos suyos, sino que nos diò un corazòn nuevo, un corazòn capaz de amar a todos, dotado, preparado para compartir la Vida, la Luz, la Salvaciòn con todos, con los de cerca y con los de lejos, conocidos y desconocidos.
Si el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, es ministro de Jesùs para todos, cada bautizado ha de vivir consciente de que su vida y su corazòn tienen que ser catòlicos, compartiendo con todos el tesoro de la Fe.
Cada dìa, todos los dìas ¡ continuamente ! el Espìritu Santo nos recuerda y nos pide a cada bautizado, niño, joven, adulto o anciano, vivir nuestra fe en clave misionera, al tiempo que nos llena el corazòn de su Amor, impulsàndonos a : orar, sin cesar, por la salvaciòn de todos; a ofrecer - desde el ini-cio del dìa - nuestro trabajo, nuestras obras y, en especial, todos nuestros sufrimientos; todo ello, unido con el sacrificio de Jesùs en la cruz, asumiendo, haciendo nuestro, el anhelo de la Santìsima Trinidad, el màs sublime e importante de todos, como es el que " todos conozcan al Dios, ùnico y verdadero y a Jesucristo, su Enviado "
Todos los santos, hombres y mujeres, han sido siempre personas " que han conocido el Amor de Dios y han creido en èl " de tal manera que su corazòn latìa en sintonìa con el mundo entero, deseando ardientemente que todos conocieran a Jesùs y se aprovecharan de su Amor y Salvaciòn.
Y aunque sus pies nunca salieran de su paìs o de su convento ( recordemos a Santa Teresita del Niño Jesùs, que nunca saliò de su convento, pero tenìa tal espìritu misionero, que la Iglesia la ha proclamado patrona de las Misiones) su corazòn se abrìa al mundo, queriendo abarcar a todos, deseando contagiar a todos de su Amor y de su Fe.
Nuestra felicidad serà siempre sabernos amados por Papà-Dios, vivir con Jesùs, estar habitados por el Espìritu Santo, agradeciendo continua y gozosamente esta categorìa divina, orando, trabajando - con Jesùs - para que todos, los de cerca y los de lejos, tengan el mismo Tesoro que tenemos nosotros. Es asì, como nuestro corazòn es tan grande como el mundo.-
lunes, 10 de mayo de 2010
MUNDIALISTA NRO 1, SUDAFRICA 2.010
Los niños- todos lo sabemos - son especialistas en saber colarse en los eventos que ellos màs valoran. Son tan sutilmente ingeniosos que, sin necesidad de violentar puertas ni romper candados, no sòlo se introducen al lugar y se convierten en autènticos protagonistas, sino que incluso,se conquistan el afecto y el corazòn de cuantos les ven y les oyen.
Quien lo dude que no tema preguntar a la "niña" santa Teresita, la misionera por excelencia. Ella va a presentarse nada menos que en mundial de futbol de Sudàfrica y allì serà la ¡ mundialista nro 1 ! no en el deporte futbolìstico sino en el campeonato màs glorioso e importante de todos : promover a Jesùs, ganarle muchos corazones, metièndole muchos goles al demonio.
Teresita, la "pequeña flor de Jesùs" acude a Sudàfrica, consciente de que es preciso hacerse presente, participar, allì donde el Espìritu Santo quiere que Jesùs sea màs conocido y amado. Su estadìa, aunque corta en duraciòn ( desde el 27 de Junio al 12 de Julio ) - no nos quepa la menor duda - va a resultar muy productiva y fecunda. Es Jesùs quien la va a aprovechar al màximo.
No va a participar en estadios o campos de futbol, sino en un buen nùmero de celebraciones que le tienen preparadas sus muchos devotos. Allì, en el sur de Africa, al igual que en diversas partes del mundo, " el caminito espiritual " lo siguen no pocos hombres y mujeres, niños y jòvenes. Ellos fueron los que decidieron que el mundial 2.010 era magnìfica oportunidad para traer las reliquias de Santa Teresita, convencidos de que su presencia fomentarìa la evangelizaciòn, el crecimiento espiritual de muchas personas. Los obispos apoyaron decididamente la idea.
Los niños y jòvenes estaban tan ilusionados y felices con " la presencia de Santa Teresita " que compusieron una canciòn-mensaje, con referencia al deporte del balompiè: "Pass ball to life " ( Pasa el balòn a la vida )
Como bien podemos suponer, las grandes cadenas de TV y las asociaciones de prensa de todo el mundo, por estar concentradas en difundir los partidos de fùtbol, deporte de masas, la presencia de Santa Teresita del Niño Jesùs pasarà desapercibida y las càmaras y noticiarios no le brindaràn la màs mìnima atenciòn. ¡ No saben lo que se pierden !
Pero, podemos estar completamente seguros que la "pequeña flor", por ser gigante en Amor y Fe, campeona que supo conquistar todas las medallas del mundial misionero del Cielo, junto con san Francisco Javier, lograrà ser, una vez màs, instrumento de Jesùs, para realizar-tambièn, en Sudàfrica- cosas grandes y hermosas : en muchas personas, familias, grupos, parroquias, sacerdotes y personas consagradas, tal como lo habìa prometido ella, antes de subir al Cielo.
Mientras que en los estadios se veràn goles y jugadas deportivas impresionantes que el pùblico aplaudirà y gozarà, en otro terreno, muchìsimo màs importante y decisivo, en el corazòn de muchos hombres y mujeres, Jesùs demostrarà que està màs vivo y activo que nunca. Con Santa Teresita meterà tantos y tan espectaculares goles que ¡todo el Cielo se levantarà a aplaudir, bendiciendo y alabando a la Santìsima Trinidad !
El màximo perdedor serà, sin duda ninguna, el demonio quien estarà furioso porque -una vez màs- ha sido vencido por una "niñita", mundialista indiscutible en el mundial de Jesùs, 2.010.-
Quien lo dude que no tema preguntar a la "niña" santa Teresita, la misionera por excelencia. Ella va a presentarse nada menos que en mundial de futbol de Sudàfrica y allì serà la ¡ mundialista nro 1 ! no en el deporte futbolìstico sino en el campeonato màs glorioso e importante de todos : promover a Jesùs, ganarle muchos corazones, metièndole muchos goles al demonio.
Teresita, la "pequeña flor de Jesùs" acude a Sudàfrica, consciente de que es preciso hacerse presente, participar, allì donde el Espìritu Santo quiere que Jesùs sea màs conocido y amado. Su estadìa, aunque corta en duraciòn ( desde el 27 de Junio al 12 de Julio ) - no nos quepa la menor duda - va a resultar muy productiva y fecunda. Es Jesùs quien la va a aprovechar al màximo.
No va a participar en estadios o campos de futbol, sino en un buen nùmero de celebraciones que le tienen preparadas sus muchos devotos. Allì, en el sur de Africa, al igual que en diversas partes del mundo, " el caminito espiritual " lo siguen no pocos hombres y mujeres, niños y jòvenes. Ellos fueron los que decidieron que el mundial 2.010 era magnìfica oportunidad para traer las reliquias de Santa Teresita, convencidos de que su presencia fomentarìa la evangelizaciòn, el crecimiento espiritual de muchas personas. Los obispos apoyaron decididamente la idea.
Los niños y jòvenes estaban tan ilusionados y felices con " la presencia de Santa Teresita " que compusieron una canciòn-mensaje, con referencia al deporte del balompiè: "Pass ball to life " ( Pasa el balòn a la vida )
Como bien podemos suponer, las grandes cadenas de TV y las asociaciones de prensa de todo el mundo, por estar concentradas en difundir los partidos de fùtbol, deporte de masas, la presencia de Santa Teresita del Niño Jesùs pasarà desapercibida y las càmaras y noticiarios no le brindaràn la màs mìnima atenciòn. ¡ No saben lo que se pierden !
Pero, podemos estar completamente seguros que la "pequeña flor", por ser gigante en Amor y Fe, campeona que supo conquistar todas las medallas del mundial misionero del Cielo, junto con san Francisco Javier, lograrà ser, una vez màs, instrumento de Jesùs, para realizar-tambièn, en Sudàfrica- cosas grandes y hermosas : en muchas personas, familias, grupos, parroquias, sacerdotes y personas consagradas, tal como lo habìa prometido ella, antes de subir al Cielo.
Mientras que en los estadios se veràn goles y jugadas deportivas impresionantes que el pùblico aplaudirà y gozarà, en otro terreno, muchìsimo màs importante y decisivo, en el corazòn de muchos hombres y mujeres, Jesùs demostrarà que està màs vivo y activo que nunca. Con Santa Teresita meterà tantos y tan espectaculares goles que ¡todo el Cielo se levantarà a aplaudir, bendiciendo y alabando a la Santìsima Trinidad !
El màximo perdedor serà, sin duda ninguna, el demonio quien estarà furioso porque -una vez màs- ha sido vencido por una "niñita", mundialista indiscutible en el mundial de Jesùs, 2.010.-
viernes, 7 de mayo de 2010
COMPARTIENDO UNA EXPERIENCIA PERSONAL
Cada vez que veo a los budistas y a los musulmanes en actitud de profunda adoración delante de Dios, llenos de fervor y tremendo respeto, sumergidos por completo en su oración con El, una idea me viene a la mente: si estas personas son tan admirables en la práctica de su religión, sin conocer ¡ todavía ! al Dios, vivo y verdadero ¿qué no harían, hasta dónde no se elevarían, espiritualmente hablando, qué grandes santos no serían, si conocieran y amaran a Jesús?
Este espectáculo, impresionante y digno de ser tomado muy en cuenta, en el que contemplamos a los budistas y musulmanes tan devotos y concentrados en la oración y culto ¡ ellos están buscando a Dios, con sinceridad, con todo su corazón, aun sin conocerle ! no es, ni puede ser, un cuadro humano más, conformándonos con admirarlo para que, al poco tiempo, olvidemos.
Para nosotros, los que creemos en Jesús, es una llamada personal que nos hace el Espíritu Santo, apremiándonos a : valorar - cada día más - el tesoro más fabuloso, el más grande y valioso de todos que Dios nos pueda dar: nuestra Fe cristiana y católica, que nos facilita el que podamos vivir la misma vida de Dios, tener una experiencia personal de El ; a ser personas de oración, profundizando sin cesar en el conocimiento-vivencia de las Tres Divinas Personas, meditando -dia a dia - la Palabra de Dios, frecuentando los sacramentos, creciendo en Amor y sensibilidad hacia nuestro prójimo.
Hemos recibido la Fe para agradecerla continuamente y compartirla " a tiempo y a destiempo " con todos los que más podamos, convencidos de que la Luz y la Salvación que hemos recibido es Vida que es preciso compartir con todos, porque " la merecemos, contagiando a todos de Jesús"
Nos conviene, nos hace inmenso bien a todos los bautizados, tomar cada día mayor conciencia de que si somos los preferidos, los más allegados a Dios, los más priviliegiados, los mimados de Dios-Trinidad, tenemos la exigencia de vivir sumergidos en el Corazón de la Santísima Trinidad, en comunión íntima y sabrosa con cada una de las Tres Divinas Personas, para que de esta forma, siendo hombres y mujeres de Dios, no sólo nos aprovechemos cada día más y más de Dios y disfrutemos intensamente de su Amor sino que lleguemos a ser la presencia y prolongación de Jesús, allí donde viva-mos o trabajemos, anhelando, trabajando para que todos le conozcan y le amen.
No puede ser, ni por imaginación, que nosotros: hijos muy queridos de Dios, miembros de Cristo y templos vivientes del Espíritu Santo, nos quedemos a la zaga, detrás de los budistas y musulmanes, en lo que se refiere al fervor y dedicación personal a Dios.
Si ellos son tan animosos, fervorosos buscadores de Dios ¿ nosotros no hemos de emularlos y superarlos, convencidos de que Amor con Amor se paga, convencidos de que si Dios ha sido tan super-generoso y espléndido con cada uno de nosotros, es para que seamos los más fervorosos y agradecidos de todos, y con nuestro ejemplo ellos lleguen a conocer y amar a Quien todavía buscan, a tientas ?
Este espectáculo, impresionante y digno de ser tomado muy en cuenta, en el que contemplamos a los budistas y musulmanes tan devotos y concentrados en la oración y culto ¡ ellos están buscando a Dios, con sinceridad, con todo su corazón, aun sin conocerle ! no es, ni puede ser, un cuadro humano más, conformándonos con admirarlo para que, al poco tiempo, olvidemos.
Para nosotros, los que creemos en Jesús, es una llamada personal que nos hace el Espíritu Santo, apremiándonos a : valorar - cada día más - el tesoro más fabuloso, el más grande y valioso de todos que Dios nos pueda dar: nuestra Fe cristiana y católica, que nos facilita el que podamos vivir la misma vida de Dios, tener una experiencia personal de El ; a ser personas de oración, profundizando sin cesar en el conocimiento-vivencia de las Tres Divinas Personas, meditando -dia a dia - la Palabra de Dios, frecuentando los sacramentos, creciendo en Amor y sensibilidad hacia nuestro prójimo.
Hemos recibido la Fe para agradecerla continuamente y compartirla " a tiempo y a destiempo " con todos los que más podamos, convencidos de que la Luz y la Salvación que hemos recibido es Vida que es preciso compartir con todos, porque " la merecemos, contagiando a todos de Jesús"
Nos conviene, nos hace inmenso bien a todos los bautizados, tomar cada día mayor conciencia de que si somos los preferidos, los más allegados a Dios, los más priviliegiados, los mimados de Dios-Trinidad, tenemos la exigencia de vivir sumergidos en el Corazón de la Santísima Trinidad, en comunión íntima y sabrosa con cada una de las Tres Divinas Personas, para que de esta forma, siendo hombres y mujeres de Dios, no sólo nos aprovechemos cada día más y más de Dios y disfrutemos intensamente de su Amor sino que lleguemos a ser la presencia y prolongación de Jesús, allí donde viva-mos o trabajemos, anhelando, trabajando para que todos le conozcan y le amen.
No puede ser, ni por imaginación, que nosotros: hijos muy queridos de Dios, miembros de Cristo y templos vivientes del Espíritu Santo, nos quedemos a la zaga, detrás de los budistas y musulmanes, en lo que se refiere al fervor y dedicación personal a Dios.
Si ellos son tan animosos, fervorosos buscadores de Dios ¿ nosotros no hemos de emularlos y superarlos, convencidos de que Amor con Amor se paga, convencidos de que si Dios ha sido tan super-generoso y espléndido con cada uno de nosotros, es para que seamos los más fervorosos y agradecidos de todos, y con nuestro ejemplo ellos lleguen a conocer y amar a Quien todavía buscan, a tientas ?
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